Don Carlos, Artesano y Constructor de Paz
Luis Vega
Para Don Carlos el diálogo, el perdón y la reconciliación son los ingredientes para lograr la paz en México y en el mundo.
Por su paso por el seminario el luego como dirigente nacional de los Encuentros Matrimoniales y posteriormente como obispo en la montaña de Guerrero, Neza, Acapulco y Morelia elaboró un modelo de trabajo para construir la paz con justicia.
Carlos Garfias sostiene que el diálogo para lograr el perdón y la reconciliación son la clave para pacificar al país. Todos requerimos construir instancias para el perdón, la conversión y tener una vida nueva. Hablamos de pecadores en todos los niveles de la vida privada y pública, desde los “malos malos, y otros que se creen no ser tan malos”.
El diálogo como plataforma de paz es sin duda una de las líneas más sólidas de Don Carlos, ha sido su convicción de que la paz se construye mediante la convergencia de gobierno, sociedad, comunidades religiosas, e incluso, con actores vinculados al crimen organizado.
Para el arzobispo emérito, el espacio público (calles, plazas, universidades) deben ser epicentro del debate sobre la paz. “Para los católicos y otras expresiones de fe, los templos y los espacios de culto no son suficientes para debatir, dialogar y construir la paz. El gobierno, instituciones, familia y sociedad debemos aprender a escuchar, a dialogar”, dijo.
Subraya: “Debemos hacer un espacio para dialogar y aceptar la posible conversión de todos, incluidos los delincuentes. Porque no hay perdón ni reconciliación sin diálogo. Pero también debemos acompañar y estar del lado de los que sufren a causa de la violencia”.
En distintas ocasiones señaló que “la paz se debe construir entre todos” y que la Iglesia está obligada a participar en la creación de mesas de diálogo en regiones donde la violencia tiene raíces profundas.Garfias asegura que ninguna comunidad religiosa puede transformar por sí sola un ecosistema social tan complejo como el de Michoacán.
Por ello, promueve e impulsa el trabajo con el Consejo Interreligioso de Michoacán, un espacio que convoca a diversas iglesias y organizaciones de fe. Este consejo es pieza clave para convocar a jornadas de oración unida y acciones de cohesión comunitaria, como un gesto público de unidad frente a la violencia que atraviesa el estado.
Antes de llegar a Morelia, Garfias ya trabajaba en modelos de atención pastoral en zonas violentas. En Acapulco, por ejemplo, diseñó programas sistemáticos de atención a víctimas que incluían centros de escucha, acompañamiento espiritual, psicológico y jurídico, y equipos comunitarios de reconstrucción social, esfuerzos que posteriormente serían retomados y ampliados en Michoacán.
Ha lidereado talleres especializados dirigidos a sacerdotes y agentes pastorales para fortalecer sus capacidades de diálogo y negociación en contextos de alto riesgo, incluyendo zonas donde operan grupos criminales. Donde el objetivo no es pactar, sino generar condiciones para reducir violencia y permitir el acceso pastoral.
Este enfoque no estuvo exento de críticas, pero Garfias insistió: “no podemos quedarnos solo en el perdón desde el púlpito; necesitamos un papel activo en la pacificación”.
Promotor de la reconciliación social, Carlos Garfias, al retirarse en enero de 2026 como arzobispo de Morelia, al cumplir 75 años, utilizó su última homilía como arzobispo para reafirmar lo que ha sido el hilo conductor de su labor: el diálogo, la unidad y el acompañamiento a las víctimas. Llamó a fortalecer al Consejo Michoacano para la Paz y la Reconciliación, a las mesas de trabajo comunitarias y a toda institución, religiosa o civil, que trabaje por la convivencia pacífica.
Carlos Garfias Merlos se ha consolidado como uno de los principales impulsores de iniciativas de paz en México desde su labor dentro de la Iglesia católica. A través de proyectos interreligiosos y del fortalecimiento del tejido comunitario, ha logrado articular esfuerzos entre distintos sectores sociales, convirtiéndose en un referente nacional en la construcción de paz.
Su compromiso con el diálogo, la reconciliación y el acompañamiento a víctimas ha marcado profundamente su trayectoria pastoral. Por ello, aspira a ser recordado como un verdadero “artesano y constructor de paz”.
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