DE MÚNICH PARA EL MUNDO. DISCURSO DE MARCO RUBIO QUE HARÁ HISTORIA

Salomon-Rosas-Ramirez

Por: Salomón Rosas Ramirez


Marco Rubio,
muy probable sucesor del Señor Donald Trump a partir del 20 de enero de 2029 y actual Secretario del Departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos de América (EUA),pronunció un discurso memorable en Múnich, Alemania, en el marco de la Conferencia de Seguridad en la que estaban reunidos los representantes de los países de Europa y todo el mundo estábamos atentos a su desarrollo. Se trata de uno de esos discursos que podemos decir que harán historia dada su trascendencia y relevancia al fijar posturas claras y contundentes de la primera potencia económica y militar justo cuando todo se está reconfigurando en el entorno global. Importante señalar que la reconfiguración en marcha tiene que ver con un reacomodo general que trasciende por mucho a lo comercial y el reacomodo de los bloques geopolíticos; lo que estamos verificando es un impacto en muchas otras áreas como, por ejemplo, las políticas migratorias y de derechos humanos, el entramado de las instituciones financieras internacionales, las redefiniciones y la categorización de las amenazas en torno a la seguridad nacional; pero aún más importante, estamos ante una reconceptualización de los valores y referentes morales que sostienen al mundo occidental y que promueve EUA para orientar el rumbo y destino de la humanidad. ¡Así de importante!

Fue precisamente el 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, y desde el Hotel Bayerischer Hof de esa bella ciudad alemana en donde en 1963 se llevó a cabo la primera Conferencia (por lo tanto hay que advertir los cuidados y lo emblemático de realizar el evento en la misma ciudad donde todo empezó hace 63 años) desde donde escuchamos al Secretario Marco Rubio expresar argumentos que retumbaron en todo el orbe y que, estoy seguro, recordaremos por muchas décadas.
Veamos algunos de los temas centrales: Marco Rubio comenzó su discurso aseverando que
“hoy nos reunimos aquí como miembros de una alianza histórica, una alianza que salvó y cambió el mundo” … “la línea entre el comunismo y la libertad atravesaba el corazón de Alemania. Las primeras alambradas del Muro de Berlín se habían levantado apenas dos años antes”… “en el momento de aquella primera reunión, el comunismo soviético estaba en marcha. Miles de años de civilización occidental pendían de un hilo. En aquel momento, la victoria estaba lejos de ser cierta. Pero nos impulsaba un propósito común. No solo nos unía aquello contra lo que luchábamos, sino también aquello por lo que luchábamos. Y juntos, Europa y Estados Unidos prevalecieron y se reconstruyó un continente. Nuestros pueblos prosperaron. Con el tiempo, los bloques del este y del oeste se reunificaron. Una civilización volvió a estar completa … El infame muro que había dividido a esta nación en dos cayó, y con él un imperio malvado, y el este y el oeste volvieron a ser uno. Pero la euforia de este triunfo nos llevó a una peligrosa ilusión: que habíamos entrado, y cito, “en el fin de la historia”; que todas las naciones serían ahora democracias liberales; que los lazos creados por el comercio y los negocios sustituirían a la nacionalidad; que el orden mundial basado en normas, un término muy manido, sustituiría al interés nacional; y que ahora viviríamos en un mundo sin fronteras en el que todos seríamos ciudadanos del mundo” … “era una idea absurda que ignoraba tanto la naturaleza humana como las lecciones de más de 5000 años de historia documentada. Y nos ha costado muy caro. En este engaño, abrazamos una visión dogmática del comercio libre y sin restricciones, incluso cuando algunas naciones protegían sus economías y subvencionaban a sus empresas para socavar sistemáticamente las nuestras, cerrando nuestras fábricas, lo que provocó la desindustrialización de gran parte de nuestras sociedades, la deslocalización de millones de puestos de trabajo de clase media y trabajadora al extranjero y la entrega del control de nuestras cadenas de suministro críticas a adversarios y rivales” … “y en nuestra búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola de migración masiva sin precedentes que amenaza la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestro pueblo. Cometimos estos errores juntos y ahora, juntos, tenemos la obligación ante nuestro pueblo de afrontar estos hechos y seguir adelante, para reconstruir”.

Rubio, al convocar a Europa a lo que él llamó “la refundación de nuestra civilización occidental”, fijó la postura de mando de EUA al puntualizar que “… y es por eso que los estadounidenses a veces podemos parecer un poco directos y urgentes en nuestros consejos. Por eso el presidente Trump exige seriedad y reciprocidad a nuestros amigos aquí en Europa” señalando su “profunda preocupación” y destacando que “estamos conectados espiritualmente y estamos conectados culturalmente”.
Hago énfasis en el tema en el que Marco Rubio trata el asunto de la seguridad nacional cuando afirma que “
no se reduce a una serie de cuestiones técnicas: cuánto gastamos en defensa o dónde, cómo la desplegamos” y precisa que “la pregunta fundamental que debemos responder desde el principio es qué es exactamente lo que defendemos, porque los ejércitos no luchan por abstracciones. Los ejércitos luchan por un pueblo; los ejércitos luchan por una nación. Los ejércitos luchan por un modo de vida. Y eso es lo que defendemos: una gran civilización que tiene todas las razones para estar orgullosa de su historia, confiada en su futuro y que aspira a ser siempre dueña de su propio destino económico y político”.

Finalmente, por razones de espacio de esta colaboración, anotamos estas pinceladas del discurso: “La desindustrialización no era inevitable. Fue una elección política consciente…”; “La migración masiva no es, ni ha sido, una preocupación marginal con pocas consecuencias. Fue y sigue siendo una crisis que está transformando y desestabilizando las sociedades de todo occidente. Juntos podemos reindustrializar nuestras economías y reconstruir nuestra capacidad para defender a nuestros pueblos”; y, “… también debemos controlar nuestras fronteras nacionales.

Controlar quiénes y cuántas personas entran en nuestros países no es una expresión de xenofobia. No es odio. Es un acto fundamental de soberanía nacional. Y no hacerlo no es solo una renuncia a uno de nuestros deberes más básicos para con nuestro pueblo. Es una amenaza urgente para el tejido de nuestras sociedades y la supervivencia de nuestra civilización en sí misma”.

Concluyo con una parte de lo que dijo Marco Rubio que con claridad y contundencia nos advierte la profundidad de los cambios en marcha cuando señala que “ … Y, por último, ya no podemos anteponer el llamado orden mundial a los intereses vitales de nuestros pueblos y nuestras naciones. No necesitamos abandonar el sistema de cooperación internacional que creamos, ni desmantelar las instituciones mundiales del antiguo orden que construimos juntos. Pero hay que reformarlas. Hay que reconstruirlas”. Por todo lo anterior, por su trascendencia, es por lo que intitulamos esta colaboración como “De Múnich para el Mundo. Discurso Marco Rubio que hará historia”.


Las opiniones expresadas en este artículo son exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura editorial de Cadena Política. El contenido ha sido publicado con fines informativos y en ejercicio de la libertad de expresión.