Diputados cuentan con salón de belleza en San Lázaro abierto a legisladores, personal y periodistas

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Un servicio con más de tres décadas de operación dentro de la Cámara de Diputados

El salón de belleza ubicado en la Cámara de Diputados, en el recinto de San Lázaro, funciona desde hace más de 30 años y ofrece servicios de corte y peinado por un costo aproximado de 200 pesos, según explicó la legisladora Amalia García, de Movimiento Ciudadano. El espacio se encuentra abierto no solo a diputados, sino también a personal administrativo y a representantes de medios de comunicación.

El tema tomó relevancia luego de la polémica generada en el Senado, donde una legisladora del Partido Verde fue captada utilizando un salón de belleza dentro del recinto legislativo. A partir de ese episodio, surgieron cuestionamientos sobre la existencia de servicios similares en otros órganos del Poder Legislativo y el uso de recursos públicos.

Legisladora aclara que no se usan recursos públicos

Al respecto, Amalia García afirmó que el salón de belleza en San Lázaro no recibe financiamiento del erario y que cada persona que acude paga directamente por el servicio que solicita. De acuerdo con la legisladora, el espacio opera de manera transparente y visible al público que transita diariamente por la Cámara de Diputados.

Además, señaló que el recinto legislativo recibe en promedio a miles de personas cada día entre legisladores, trabajadores, asesores y periodistas, lo que explica la demanda de servicios básicos dentro del complejo. En ese contexto, destacó que el salón no tiene carácter exclusivo ni privilegia a algún grupo en particular.

García reconoció que ella misma es usuaria frecuente del establecimiento desde hace varios años y que acude por decisión personal, principalmente por la calidad del servicio que brindan los estilistas. También explicó que prefiere utilizar este espacio en San Lázaro y no el del Senado, el cual aseguró no conocer.

Historia y operación del salón en San Lázaro

De acuerdo con la legisladora, el salón está a cargo de un estilista identificado como Luis, conocido por usuarios como “Luisito”, quien combina su trabajo en la Cámara de Diputados con la atención de una estética en una colonia popular. Según su testimonio, por las sillas del establecimiento han pasado legisladores de distintas fuerzas políticas a lo largo de los años.

Asimismo, recordó que figuras públicas de diferentes partidos utilizaron el servicio durante su paso por el recinto legislativo. En ese sentido, subrayó que los trabajadores del salón dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos y merecen respeto por su labor.

El debate sobre estos servicios ocurre en un contexto de mayor escrutinio público sobre el gasto y las condiciones internas del Poder Legislativo, especialmente tras revelarse erogaciones del Senado en artículos de maquillaje y cuidado personal durante años recientes.