Davos 2026 en claves: discursos, alertas y consensos del foro global
La 56ª edición del Foro Económico Mundial llegó a su fin en Davos. El encuentro, realizado del 19 al 23 de enero de 2026, fue catalogado como uno de los más tensos en cinco décadas. Aunque su objetivo central era impulsar un “espíritu de diálogo”, el contexto internacional marcó una agenda dominada por la confrontación, la incertidumbre y la reconfiguración del orden global.
Durante cinco días, la figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ocupó un lugar central en los debates. Su agenda política y geoestratégica condicionó buena parte de las conversaciones.
Entre los temas más relevantes destacaron:
-
La fractura transatlántica provocada por la intención de Trump de adquirir Groenlandia e integrarla a Estados Unidos.
-
El impacto de este conflicto en los esfuerzos de la Unión Europea por impulsar una salida diplomática a la guerra entre Ucrania y Rusia, que está por cumplir cuatro años.
-
La creación de una Junta de Paz impulsada por Trump para administrar la Franja de Gaza.
-
La reacción de Canadá, donde el primer ministro Mark Carney propuso una alternativa geopolítica. “Los países que quedan en medio tienen una elección: competir entre sí o unirse para crear una tercera vía con impacto”, afirmó.
Las potencias medias y el fin del viejo orden
A pesar de sus diferencias, las llamadas potencias medias coincidieron en un diagnóstico común: el orden global basado en reglas ya no ofrece estabilidad. La rivalidad entre grandes potencias dejó de ser coyuntural y se volvió estructural.
En ese contexto, la expectativa de que el sistema anterior se restablezca perdió fuerza. Por el contrario, surgió una visión compartida: el mundo vive una ruptura, no una transición.
Mark Carney lo resumió con claridad:
“Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”.
Además, los líderes coincidieron en que la soberanía ya no se define como aislamiento, sino como resiliencia. Es decir, como capacidad de adaptación, fortalecimiento interno y cooperación estratégica.
Por ello, en lugar de esperar soluciones externas, estas potencias comenzaron a construir coaliciones, reforzar capacidades internas y diseñar estrategias comunes para influir en el nuevo orden global.
Geoeconomía, tecnología y empleo
Otro eje central del foro fue la relación entre geopolítica, tecnología y mercado laboral. Tras años de relativa estabilidad, el entorno global se volvió más volátil.
Factores como:
-
la competencia geopolítica,
-
el intervencionismo estatal,
-
la inteligencia artificial,
-
la escasez de talento,
-
y la fragmentación económica
están transformando las estrategias empresariales.
El informe del Foro Económico Mundial, “Cuatro futuros para la nueva economía: geoeconomía y tecnología en 2030”, plantea cuatro escenarios:
-
Orden digitalizado: estabilidad geopolítica y adopción tecnológica acelerada impulsan el crecimiento global.
-
Estabilidad cautelosa: menor riesgo, pero crecimiento estancado por adopción lenta de tecnologías como la IA.
-
Supervivencia tecnológica: grandes oportunidades, pero con inestabilidad geopolítica permanente.
-
Esferas geopolítico-tecnológicas: comercio entre aliados, menor impacto tecnológico y aumento de la escasez de talento.
¿Qué papel jugará Europa?
La Unión Europea fue uno de los bloques más cuestionados en Davos. Empresarios criticaron su burocracia. Estados Unidos afirmó “no reconocer a Europa” como actor estratégico. Ucrania reclamó falta de decisiones firmes. Incluso Emmanuel Macron pidió pasar de los discursos a la acción.
El diagnóstico fue contundente:
Europa ya no es vista como una potencia, sino como un territorio.
Ante este escenario, los líderes europeos se comprometieron a redefinir su papel global de cara al próximo foro. El objetivo: recuperar capacidad de decisión, influencia estratégica y liderazgo político.
Aunque persiste una incógnita final:
si el Foro Económico Mundial seguirá celebrándose en Davos… o si incluso ese símbolo del viejo orden global también está por cambiar.
