Frontispicio
Edgar Mereles Ortíz.
“No nos queremos cerca ni tampoco lejos. Solo aproximados.”
Hermenegildo García
¿Después México?
En los prolegómenos de la guerra fría en México se estableció una de las estaciones mas importantes en el mundo de la Agencia Central de Inteligencia mejor conocida como la CIA. La importancia de la estación se sustentaba en tres criterios: las actividades soviéticas y de sus aliados en este país, la vulnerabilidad de la frontera y el juego diplomático de los gobiernos mexicanos.
Los norteamericanos nunca han sido saciados en sus afanes expansionistas de lo que queda del territorio nacional, recordamos cuando en la Segunda Guerra Mundial pretendían poner bases navales en la península de California, fue Lázaro Cárdenas quien, en su calidad de Secretario de Defensa, detuvo esas intenciones al declarar que sólo la caída de las islas del Hawái en manos japonesas, California reconsiderar la petición, sabiendo que dicha posibilidad era nula.
Casi veinte años después con el triunfo de la revolución cubana y el desastre de invasión yanqui en la Bahía de Cochinos, la administración de Kennedy intentó poner una base militar en las costas del caribe mexicano, Adolfo López Mateos a través de su flamante Secretario de Relaciones Exteriores, Manuel Tello, dijeron, “muchas gracias pero por el momento, no.”
Es curioso notar que, en ambas acciones, los gobiernos del norte argumentaron los mismos objetivos, proteger a México y la región del comunismo.
En América Latina nunca hemos tenido un gobierno comunista, las condiciones sociales, económicas, culturales y políticas hacen que un régimen de esa ideología no tenga éxito. Quizás el más ideologizado en esa materia fue quien, con amargura, lo entendió mejor, el doctor Ernesto Guevara de la Serna cuando realizó su expedición guerrillera en Bolivia.
Los gobiernos dicen ser socialistas o, de manera más ambigua, izquierdistas pero no pueden dejar de ser capitalistas, ya sea en lo modos de producción, en sus regímenes de propiedad, en las relaciones obrero patronales. El único país en América desde el 1 de enero de 1959 hasta 1990 que intentó llevar a cabo todos los medios socialistas, ha sido Cuba. En 1990, Fidel Castro inició la apertura económica a Europa con inversiones privadas especialmente en servicios turísticos.
Después del secuestro-detención-captura de Nicolás Maduro Moros expresidente de Venezuela, existe dos flamas en el pebetero político de la nación: los que ven como amenaza a Trump y los que lo ven a Donald como el salvador. Ambas flamas se irán extinguiendo con el tiempo y la realidad.
Los gobiernos norteamericanos que han intervenido militarmente siempre dejan una estela de abusos, violaciones, desastre y pobreza. Cuando los gringos han apostado por la influencia diplomática y política con sectores aliados, han sido más eficaces, como sucedió en Chile con Pinochet.
En México no hay una oposición que respalde o acompañe las políticas de Trump, Verástegui no pasa de ser un huésped de la Casa Blanca y Neder no puede ni podrá hacer su partido republicano, versión Polanco. En México, todos los gobiernos desde 1920 con Álvaro Obregón hasta Claudia Sheinbaum han entendido la presencia e influencia de ambos gobiernos en una relación diplomática entre el engrudo y el repelente. En ocasiones trabajan con coreografía como en el sexenio de Salinas de Gortari, y en otras casi ni se hablan como fue con Luis Echeverría. Pero nunca rompen. Las relaciones entre México y Estados Unidos de Norteamérica, de todo tipo, son tan intensas que nos necesitamos mutuamente.
Claudia, Morena, Noroña, Luisa y todos los cuatroteístas no son una amenaza para los Estados Unidos.
En la década de los años ochenta eran innumerables las manifestaciones que realizábamos frente a la embajada de los EEUU en Avenida de la Reforma: por Nicaragua, Mandela, Allende, Cuba, Angola, Salvador y los obreros de Orizaba. La única política que logramos cambiar fue la del camellón y banquetas donde pusieron rejas y macetones de concreto.
Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca a 7 de enero de 2026.
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