Nos invadirá USA: Porque Venezuela si… y aquí no?
Por: Ana Karina Fernández
Te explico :
Estados Unidos no nos invade militarmente cada vez que México se sale del huacal no por respeto, ni por prudencia diplomática! sino porque no lo necesita.
La ocupación moderna no se hace con tanques sino con ideas… con mercados… con dependencia económica, con control narrativo y durante décadas, México ha sido un país gobernado más por consensos externos que por decisiones soberanas. Henry Kissinger lo dijo sin pena en una entrevista que hoy muchos prefieren fingir que no escucharon México es demasiado importante para ser tratado como enemigo y demasiado funcional para ser tratado como aliado pleno. Traducido al español sin acento académico y eufemismos: significa que mientras el desorden mexicano sea administrable y rentable no hay razón para destruirlo. Y dígame usted adorado lector: somos rentables ?
Durante años el crimen organizado funcionó como una estructura paralela… pero contenida (que rápido olvidaron a mi negro Durazo). No era un asunto romántico ni moral, era un acuerdo de control. El gobierno mexicano sabía bien quién era quién. Y cuestionábamos sus métodos… pero hoy ya no sus resultados!
Estados Unidos sabía con quién hablar. Las rutas estaban delimitadas, los liderazgos claros y la violencia aunque brutal: era predecible.
No porque el crimen fuera bueno sino porque estaba organizado. Y estaba organizado porque el Estado lo toleraba, lo administraba o lo usaba. Lo mismo ocurrió en otros países de América Latina donde Washington prefirió pactar con demonios conocidos antes que enfrentar el caos absoluto. Lean Freakonomics… se los recomiendo mucho!
Kissinger entendía algo que hoy parece escandalizar a los ingenuos: la estabilidad no siempre es limpia… pero el caos nunca es inocente.
Estados Unidos jamás ha tenido un problema moral en convivir con gobiernos autoritarios, dictaduras militares o estructuras criminales siempre que éstas no desafíen su arquitectura global de poder. México no era una amenaza porque no decidía. Porque no rompía el tablero. Porque su margen de autonomía estaba acotado… pero funcional.
Eso explica por qué nunca hubo invasión. No hacía falta.
Hoy, tal vez!
El problema actual no es que el crimen organizado exista. Ha existido siempre. El problema es que dejó de ser un instrumento controlado para convertirse en el operador principal. Antes el gobierno organizaba al crimen… hoy el crimen organiza al gobierno. Antes había líneas y hoy hay subordinación. Antes había pactos y hoy hay captura. Y eso cambia todo. Porque cuando un Estado pierde el monopolio de la fuerza y de la decisión… deja de ser un socio predecible: incluso para Estados Unidos.
Paradójicamente hoy el crimen organizado nos quita más soberanía que la que podría quitarnos Estados Unidos. Washington nos ha gobernado ideológicamente durante décadas, sí. A través de tratados de libre comercio, agendas de seguridad, modelos económicos y narrativas democráticas que aplican según conveniencia. Pero eso es un dominio visible, negociable y hasta discutible. El dominio del crimen, no. Ese no se vota, no se firma y no se debate. Se impone a balazos y a miedo. Y lo más grave se infiltra en lo local, en lo cotidiano, en lo municipal, en lo judicial, en lo que define si un país funciona o no.
Estados Unidos no ataca militarmente a México porque hacerlo rompería el equilibrio que aún le conviene. Un México fallido es un problema, pero un México incendiado es un riesgo geopolítico mayor. Siempre lo digo: somos su patio trasero! Migración desbordada, cadenas de suministro rotas, inestabilidad regional y una frontera imposible de contener. No es compasión amiguitos, es cálculo. Además una intervención militar abierta obligaría a asumir responsabilidades que Estados Unidos no quiere. Gobernar, reconstruir, pacificar y hacerse cargo de un país que lleva años siendo laboratorio de contradicciones.
Kissinger también entendía que México funciona mejor cuando cree que decide… aunque no lo haga del todo. La ilusión de soberanía es más eficiente que la ocupación directa. Por eso, el verdadero poder, siempre ha sido silencioso.
Financiero.
Cultural… poco sutil y narrativo.
Hoy el problema es que ese silencio está siendo roto por actores que no responden a Washington ni a la lógica diplomática, sino al dinero inmediato y al control territorial. Y eso incomoda incluso al imperio. Al que sea!
Cuando el crimen organizado organiza a los gobiernos la interlocución se rompe. Ya no hay a quién llamar y aquí ya no hay garantía. Claramente, no hay estabilidad. Y ahí es donde Estados Unidos empieza a tensarse no por amor a México sino por temor al desorden. Porque el caos no cotiza en Wall Street chatos.
Porque la violencia sin control no respeta fronteras. Porque un Estado capturado deja de ser útil. Se aísla. Y repito: somos el patio trasero… o pa’ los románticos : el jardín de atrás!
La gran ironía es que mientras muchos gritan invasión yanqui, lo que verdaderamente nos invade es la pérdida de autonomía interna. La renuncia al Estado. La normalización de que manden otros. No Washington, sino las balas. No el dólar… sino el miedo. Y eso sí es una derrota histórica. No porque Estados Unidos no nos ataque!! sino porque ya no necesitamos que lo haga para estar debilitados.
México no es invadido porque sigue siendo funcional. El día que deje de serlo no por dignidad sino por ingobernabilidad, la conversación cambiará. Y entonces muchos entenderán demasiado tarde que la soberanía no se pierde con marines sino cuando el poder se terceriza y el Estado abdica. Eso Henry Kissinger lo sabía. Y nosotros seguimos fingiendo que no.
Just Saying…
