“Aprendí fuera del aula”: Olivia Trujillo, la diseñadora de Sheinbaum
Olivia Trujillo y el estilo presidencial
La trayectoria de Olivia Trujillo diseñadora de Sheinbaum refleja un recorrido profesional construido desde la experiencia y el trabajo artesanal. La costurera mexicana pasó de aprender de manera autodidacta en su infancia a participar en la confección de atuendos que hoy forman parte de la imagen pública de la presidenta Claudia Sheinbaum, reconocida por su estilo en medios internacionales.
De aprendizaje familiar al taller propio
Olivia Trujillo nació en la Ciudad de México en 1962 y comenzó a coser desde temprana edad, primero de forma discreta y después como una actividad constante. Sin estudios universitarios formales en diseño, desarrolló sus habilidades a partir de la práctica diaria, la observación y el gusto por transformar telas en prendas funcionales. Con el paso de los años, estableció un taller en el sur de la capital, donde trabaja desde hace cuatro décadas.
En este espacio familiar, Trujillo colabora con su esposo y, en ocasiones, con sus nietas. Desde ahí, coordina procesos que integran bordados elaborados por artesanos de distintas regiones del país. De esta manera, cada prenda combina técnicas tradicionales con un diseño contemporáneo, lo que ha definido su estilo profesional.
Colaboración con Claudia Sheinbaum
El vínculo laboral entre Trujillo y Claudia Sheinbaum inició antes de la llegada de la mandataria a la Presidencia. Durante su etapa como jefa de Gobierno, Sheinbaum solicitó diversos atuendos a la costurera, lo que permitió establecer una relación de trabajo constante. Posteriormente, esa colaboración continuó durante la campaña y en los primeros actos oficiales del nuevo gobierno.
Entre las piezas más representativas se encuentran vestidos utilizados en eventos públicos de alto perfil, así como prendas personales que reflejan una línea sobria y funcional. Uno de los momentos más recordados ocurrió durante la toma de protesta presidencial, cuando Sheinbaum portó un vestido confeccionado en el que participaron diseñadoras y artesanas de diferentes estados del país.
Moda, identidad y proyección internacional
El uso de prendas con bordados y elementos tradicionales ha colocado la moda mexicana en espacios de visibilidad global. La aparición de Sheinbaum en listados internacionales de estilo impulsó el interés por este tipo de diseños, lo que generó una mayor demanda de prendas inspiradas en técnicas artesanales.
A partir de entonces, Trujillo ha recibido solicitudes de personas interesadas en atuendos similares, tanto en México como en el extranjero. Este fenómeno muestra cómo la vestimenta presidencial puede influir en tendencias culturales y comerciales, además de abrir oportunidades para el trabajo de comunidades artesanas.
Un cambio en la narrativa del diseño mexicano
El caso de Olivia Trujillo ilustra una narrativa distinta dentro del diseño de moda en México. Su historia no se centra en academias o grandes casas de diseño, sino en el aprendizaje práctico y en la colaboración comunitaria. Al mismo tiempo, su trabajo evidencia cómo la moda puede funcionar como un puente entre la tradición y la representación institucional.
Así, la presencia de sus prendas en eventos oficiales marca un punto de referencia para el diseño nacional, al destacar la importancia del oficio, la identidad cultural y el trabajo colectivo en la imagen pública del país.
