Activistas arrojan comida a joyas reales en Londres
Activistas del colectivo Take Back Power arrojaron comida este sábado sobre la vitrina que resguarda la corona imperial del Estado en la Tower of London, en un acto de protesta que terminó con cuatro detenidos. El incidente provocó el cierre temporal de la exposición de las joyas de la corona.

Qué ocurrió en la Torre
Alrededor de las 10:00 hora local, dos de los manifestantes colocaron una bandeja con un pastel tipo “apple crumble” contra el cristal blindado que protege la corona. Otro de ellos vertió sobre la vitrina una sustancia amarilla similar a natillas. Luego desplegaron camisetas con el lema “Take Back Power” y gritaron consignas como “La democracia se ha derrumbado” y “Gran Bretaña está rota”.
Inmediatamente, agentes de seguridad y policías acudieron al lugar. Los cuatro activistas fueron arrestados bajo sospecha de causar daños criminales. Las autoridades confirmaron que las joyas no resultaron dañadas. Por su parte, el recinto —una de las atracciones históricas más visitadas de la capital británica— cerró temporalmente mientras se realizaban las diligencias.
Motivo de la protesta
El grupo Take Back Power declaró que su acción busca visibilizar la desigualdad económica y exigir al gobierno británico la creación de una “Cámara del Pueblo” que establezca impuestos sobre la riqueza extrema. Afirman que la corona y su vitrina simbolizan un sistema que protege privilegios mientras muchos ciudadanos sufren crisis habitacional y pobreza.
Los activistas difundieron videos del acto en redes sociales, argumentando que se trató de una protesta de desobediencia civil no violenta encaminada a llamar la atención pública sobre la concentración de riqueza y la falta de representación política real.
Reacciones y consecuencias
Las autoridades metropolitanas de Londres revisan la vitrina para descartar daños estructurales y evalúan reforzar la seguridad del lugar. La exhibición de las Joyas de la Corona permanece suspendida hasta nuevo aviso.
El incidente genera un nuevo debate sobre los límites de las protestas simbólicas, la protección de bienes culturales y la forma en que los ciudadanos pueden denunciar desigualdades sociales. Para muchos, la acción fue un acto de conciencia; para otros, un atentado al patrimonio.
