La Hora de la Ciudadanía

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Por: ENRIQUE TORRES RIVERA

México nunca ha sido un país sencillo, pero sí uno profundamente resiliente. Venimos de décadas en las que aprendimos, con esfuerzo, a construir contrapesos, instituciones y una ciudadanía cada vez más consciente.

Hoy, sin embargo, muchos perciben una brecha preocupante entre la promesa de transformación y la realidad que se vive: decisiones erráticas, narrativas que sustituyen a los hechos y un desgaste institucional que recuerda etapas que creíamos superadas.

No se trata de idealizar el pasado, porque no lo fue, sino de reconocer que ningún proyecto de nación puede sostenerse sobre la concentración del poder, la descalificación permanente de quien piensa distinto y la normalización de la mentira.

Cuando la política pierde su propósito y se convierte en un instrumento de control, el riesgo deja de ser únicamente económico o social; se vuelve profundamente democrático.

Pero la historia de México también nos enseña algo más: los momentos de mayor tensión suelen convertirse en semillas de participación y cambio. El país no se corrige desde el poder; se corrige desde la ciudadanía.

Hoy el llamado es claro: perder el miedo, informarnos mejor, cuestionar con responsabilidad y participar activamente. Señalar no es dividir; alzar la voz no es confrontar. Es ejercer un derecho y asumir una responsabilidad.

La apatía es el terreno más fértil para el abuso.

México no está condenado a un callejón sin salida. Pero salir de él exige algo más que esperanza: exige ciudadanos presentes, críticos y valientes

 

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