Industria alerta por riesgo inmediato
La industria automotriz mexicana expresa preocupación por los nuevos aranceles a autopartes chinas que analiza el Congreso. Las armadoras explican que dependen de componentes electrónicos importados, sobre todo de pantallas digitales que controlan navegación, infoentretenimiento y funciones internas del vehículo. Estos insumos llegan casi en su totalidad desde China porque México no produce alternativas en volumen ni con la misma eficiencia.
Además, ejecutivos del sector señalan que la discusión avanza mientras crece la tensión comercial entre Estados Unidos y China, lo que presiona a México a adoptar una postura alineada con Washington. Sin embargo, la propuesta genera incertidumbre. Las fábricas argumentan que cualquier freno en el flujo de partes importadas afectaría de inmediato la producción nacional y, en consecuencia, las exportaciones que constituyen uno de los principales motores económicos del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum defiende el plan arancelario. Asegura que impulsa el fortalecimiento de la manufactura nacional y que abre la puerta a diversificar la proveeduría. No obstante, especialistas señalan que el proceso para crear nuevas cadenas de suministro tomaría años y requeriría inversiones altas en maquinaria, capacitación y certificaciones.
Dependencia tecnológica y retos del T-MEC
Las empresas detallan que la falta de proveedores alternos complica la transición. La alemana Aumovio, instalada en Guadalajara y proveedora de Ford, General Motors y Stellantis, explica que mantiene una dependencia total de insumos chinos. Su director de compras, Carlos Gómez, afirma que cambiar de origen encarecería los productos y ralentizaría las líneas de ensamblaje.
Asimismo, representantes de la Cámara de Comercio México-China advierten que los planes podrían comprometer sectores que crecieron bajo el T-MEC, tratado que vincula a México con Estados Unidos y Canadá. Recuerdan que artículos clave —como baterías eléctricas, módulos electrónicos y sistemas de generación fotovoltaica— llegan principalmente desde China por su capacidad de producción y costos competitivos.
A la par, observadores señalan que Washington acusa a fabricantes chinos de aprovechar reglas del T-MEC para enviar mercancía a territorio estadounidense vía México sin pagar aranceles. Por ello, interpretan la propuesta mexicana como un intento de reforzar la relación con su socio más importante, que recibe más del 80% de las exportaciones nacionales.
Impacto económico y oportunidades emergentes
El déficit comercial de México con China supera los 120 mil millones de dólares, cifra que presiona al Gobierno a buscar reequilibrios. Sin embargo, la industria teme que los cambios generen encarecimientos inmediatos en autos nuevos y pérdidas en uno de los segmentos que más aportan al PIB.
Cada año, 3 millones de vehículos ensamblados en México cruzan hacia Estados Unidos. Cualquier interrupción en el suministro de componentes electrónicos podría alterar ese flujo y afectar a miles de empleos.
Aun así, algunas compañías identifican áreas de oportunidad. La productora de acero Kold Roll considera que la reconfiguración de cadenas de valor abre espacio para nuevos proyectos. Su director general, Eric González, señala que la demanda de insumos locales aumentará si los aranceles se concretan.
🚀 Si buscas mantenerte al día con las noticias nacionales e internacionales más relevantes 🌐

