Robo en casa de Noroña en Tepoztlán

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El senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, denunció el robo de su casa ubicada en Tepoztlán, Morelos, un inmueble que ha estado en el centro de la controversia desde semanas atrás. El legislador informó del hecho la noche del 23 de septiembre, tras regresar de un viaje a Chihuahua.

En un mensaje público, Noroña señaló que su pareja, Emma Ocampo, se encuentra en buen estado, aunque no precisó si estaba presente al momento del robo. También mencionó que la vivienda de la mujer que le vendió la propiedad, valuada en 12 millones de pesos, sufrió un atraco en circunstancias similares.

El legislador subrayó que continúa pagando la casa a crédito y calificó el hecho como “grave y extrañísimo”, sin dar más detalles sobre los objetos sustraídos ni los posibles responsables.

¿Por qué la casa ha causado polémica?

La residencia de 12 millones de pesos se convirtió en tema de debate desde agosto, cuando salió a la luz el alto costo del inmueble. Noroña defendió en reiteradas ocasiones que lo paga con sus propios recursos y que no tiene obligación de mantener un estilo de vida austero.

Sus declaraciones generaron críticas de la oposición, de integrantes de su propio partido y de algunos ciudadanos. El asunto escaló hasta provocar protestas de comuneros de Tepoztlán, quienes cuestionaron la presencia del senador en la localidad. Ante ello, el ex presidente de la Mesa Directiva del Senado sostuvo una postura desafiante y descartó que dichas manifestaciones afectaran su permanencia.

La controversia también se alimentó por las dudas en torno a la procedencia del financiamiento. Expertos en materia hipotecaria señalaron que para acceder a un crédito de esas características se requiere un ingreso mínimo de 185 mil pesos mensuales, cifra que superaría los salarios reportados por el legislador.

¿Qué sigue tras la denuncia?

Hasta el momento, Fernández Noroña no ha detallado si presentó una denuncia formal ante la fiscalía de Morelos ni se conocen avances en la investigación. El hecho se suma a las tensiones sociales y políticas que han rodeado al senador en las últimas semanas, en un contexto donde la seguridad y la transparencia se colocan nuevamente en el centro de la discusión pública.

El robo a su vivienda no solo reaviva la polémica en torno a la compra del inmueble, sino que abre interrogantes sobre la seguridad en Tepoztlán y la exposición de figuras públicas que mantienen un fuerte debate con la ciudadanía.

En sus palabras, se trata de un hecho “grave”, y en la percepción social, representa un episodio que combina aspectos personales, patrimoniales y políticos en medio de una trayectoria marcada por la confrontación.