7 de cada 10 niños consumen refresco diario
Salud alerta sobre riesgos en la infancia
El secretario de Salud, David Kershenobich, advirtió que 7 de cada 10 niños consumen a diario un refresco en México, lo que representa un serio riesgo para la salud pública. Durante su intervención en un evento oficial, el funcionario llamó a establecer medidas preventivas para reducir esta práctica y proteger a la niñez de enfermedades asociadas al consumo excesivo de azúcar.
El titular de la dependencia explicó que el alto consumo de bebidas azucaradas incrementa la probabilidad de desarrollar obesidad infantil, diabetes tipo 2 y padecimientos cardiovasculares desde temprana edad. Señaló también que este patrón alimenticio se ha convertido en una de las principales preocupaciones para el sistema de salud nacional, pues impacta en la calidad de vida de millones de familias.
Llamado a la prevención y la educación
Kershenobich destacó la importancia de que los padres, las escuelas y los propios niños participen en la adopción de hábitos más saludables. Subrayó que el consumo de agua natural debe convertirse en la primera opción, acompañada de una alimentación balanceada rica en frutas, verduras y cereales integrales.
El funcionario reconoció que la industria refresquera tiene un peso significativo en el consumo cotidiano de la población, pero insistió en que la educación nutricional es clave para reducir el impacto. Añadió que campañas de información, junto con la regulación de la venta de bebidas azucaradas en entornos escolares, forman parte de la estrategia que se impulsa para revertir esta tendencia.
Un problema con impacto nacional
La Secretaría de Salud informó que México se mantiene entre los países con mayor consumo de refrescos en el mundo. Esto no solo repercute en la salud de los niños, sino también en el gasto público, ya que el tratamiento de enfermedades relacionadas con la mala alimentación representa miles de millones de pesos anuales.
Ante este panorama, las autoridades hicieron un llamado a la corresponsabilidad de padres, maestros y comunidades, con el fin de promover un cambio cultural que favorezca estilos de vida más saludables.
