Repatriados

Por: Azul Etcheverry
En la semana se dio a conocer la noticia sobre la extradición de 29 mexicanos calificados como narcotraficantes de alto perfil de Estados Unidos a México, en la lista se encuentran nombres muy sonados de los que se habló durante mucho tiempo y su captura significó un logro en la lucha contra el narcotráfico en ambos países.
La noticia se dio el mismo día en que se celebró la primera reunión binacional de alto nivel sobre seguridad en Washington a la que acudieron delegaciones de alto nivel de ambos países, encabezadas por Juan Ramón de la Fuente y Marco Rubio como Canciller y Secretario de Estado, respectivamente.
No es casualidad. El gobierno mexicano está manteniéndose firme en los conceptos de respeto a la soberanía nacional, responsabilidad compartida y cooperación sin subordinación.
Mientras el gobierno estadounidense parece que tiene la brújula perdida, desplegando esfuerzos para buscar en sus calles a inmigrantes sin estatus migratorio en lugar de limpiarlas de los distribuidores de drogas, el mexicano parece, hasta ahora, que tiene sus prioridades bien definidas y pretende colaborar con los Estados Unidos desde un terreno parejo.
Aunque la Casa Blanca trató de quedarse con el crédito de este suceso, justificándolo como la expulsión de los responsables de llevar el veneno del fentanilo a las calles de ese país que tanto daño ha hecho a sus jóvenes, la realidad es que se trata también de una postura firme de México en la que no se está huyendo de la responsabilidad y que obliga, al mismo tiempo, a estrechar la relación de colaboración en la materia.
Según los expertos en seguridad, no recuerdan una operación de esta magnitud como la realizada el pasado jueves. Ante la amenaza de imponer aranceles, contener los flujos migratorios y hacer esfuerzos para combatir el tráfico de drogas, resulta importante para la definición política bilateral que México haya respondido de esta manera y que se siente a la mesa de negociación con ideas de responsabilidad compartida, no permitiendo que se incline la balanza a ningún lado.
Hay que decir que, hasta el momento, México ha sabido responder bien a los erráticos embates de Trump, ha contestado con autoridad, queriendo tomar responsabilidad de lo que le toca, como el recibimiento de estos personajes o el de los migrantes repatriados con el programa “México te abraza” , al tiempo que también ha señalado sin medias tintas las responsabilidades de Estados Unidos.
