Tres años: el arte de comunicar

 

 

 

 

Armando Ríos Piter

 

 

Por una #SociedadHorizontal

 

El pasado miércoles 1º de diciembre, en el corazón de la capital del país, se realizó el llamado “#Amlofest”, donde el presidente hizo una evaluación de su gobierno.

 

En su discurso, el mandatario destacó que se han ampliado las plazas para médicos residentes y se basificarán a 80 mil trabajadores del ramo. También dijo que se cuenta ya con 100 mil elementos de la Guardia Nacional, por lo que el robo de vehículos ha bajado un 29% y el secuestro un 20%. Subrayó que se incrementó la pensión de adultos mayores de 65 años a 9 millones de beneficiarios y se otorgan becas a 11 millones de estudiantes de escasos recursos económicos. Por último, reiteró que mantiene su compromiso con el desarrollo del Sur-Sureste y enfatizó que la mayoría de las proyecciones coinciden en que la economía crecerá un 6% el presente año.

 

Resulta inquietante que pese a que las políticas de gobierno -especialmente en seguridad, salud y economía- se encuentran en niveles reprobatorios en la mayoría de los sondeos de opinión, AMLO haya llenado una vez más la plancha del Zócalo. Con alrededor de 300 mil muertes por Covid19, más de cien mil homicidios dolosos y una caída agregada de aproximadamente el 1%, en lugar de estar igualmente descalificado que sus políticas, el presidente cuente con niveles muy altos de aprobación. En promedio, el apoyo ciudadano que le dan las encuestas es del 65%, el más alto que hayan tenido para el mismo período, los últimos presidentes desde Vicente Fox.

 

Ante esta contradicción, los opositores se preguntan, ¿porqué si AMLO tiene tan malos resultados, sigue teniendo una aprobación tan alta?

 

Aquí algunas respuestas: 1) El desprestigio de la política tradicional durante los últimos gobiernos, fue tan profundo que los agravios siguen aún frescos en el imaginario colectivo; 2) La gente intuye que la violencia o la corrupción, son el efecto, pues la causa real son los privilegios de una élite depredadora que mantiene cooptado todo el sistema; 3) Al priorizar en su discurso a los que antes eran “ignorados” y tomar decisiones contundentes en beneficio de las mayorías, López Obrador da testimonio y muestra compromiso como un líder, que aunque tiene errores marcados, es diferente a los anteriores; 4) No existe en la oposición una narrativa alternativa, cuyo simbolismo sea más atractivo que el que a la fecha ha impulsado AMLO.

 

En el presente sexenio y en el mundo, debido a la hiperconectividad que han generado las redes sociales, los símbolos y la narrativa tienen una relevancia superlativa. En el caso del actual gobierno, su intención de acabar con los privilegios y atender a los más desprotegidos, es mucho mejor valorada en la percepción social, que la eficiencia y los aciertos administrativos. Las cifras resultan áridas, poco atractivas o entendibles para las grandes mayorías. En cambio, la comunicación de hechos concretos, evidencia compromiso con las causas que se enarbolan

 

La clave de la comunicación del mandatario es que transmite ideas sencillas pero que la gente considera congruentes. Resulta más útil comunicar el despido de un funcionario leal pero que incongruentemente realizó una boda “escandalosa”, que mantenerlo para aprovechar su eficiencia y buenos resultados.

 

El error de la oposición es asumir que, en el país la narrativa en torno a las relaciones sociales y las instituciones, son aún vigentes e igualmente valoradas por toda la población. No es así. La incorporación de amplias masas a la discusión sobre lo público, reclama una revisión profunda de dicha narrativa.

 

Esta es la única ruta para construir una verdadera alternativa a lo que hoy tenemos. Lo que hoy vivimos es la última etapa del viejo régimen, una etapa caracterizada por la destrucción definitiva del mismo. Apenas está labrándose la tierra para lo que viene. La #SociedadHorizontal es la semilla; debemos fortalecerla y comunicar correctamente lo que significa.