Según un estudio publicado en la revista Annals of Behavioral Medicine, se ha concluido que la pérdida de sueño deteriora el bienestar físico y mental de una persona. Únicamente con pasar tres días consecutivos de pérdida de sueño es posible que el bienestar físico y mental de una persona se deteriore en gran medida.

La investigación analizó qué consecuencias tiene para la salud de las personas dormir menos de seis horas diarias durante ocho noches consecutivas.

Según los expertos, debe dormir un adulto 6 horas mínimas diarias para mantener una salud óptima. En adolescentes este dato asciende hasta 7 u 8 horas diarias y en niños incluso hasta 9 horas.

Según el estudio, el mayor aumento en los síntomas apareció después de solo una noche de pérdida de sueño, es decir, de solamente una noche durmiendo menos de seis horas.

Además, el número de problemas físicos y mentales empeoró constantemente, llegando a alcanzar su punto máximo en el tercer día. Según muestra la investigación, el tercer día fue el momento en el que el cuerpo humano se acostumbra relativamente a la pérdida de sueño.

Los síntomas físicos al sexto día incrementaron considerablemente.

El agotamiento por sueño no se recupera durmiendo el fin de semana, los resultados de este estudio muestran que estar solo una noche sin dormir puede afectar significativamente al funcionamiento diario de una persona.

Para llevar a cabo la investigación se obtuvieron los datos del estudio Midlife in the United States, en el que se incluyó a casi 2.000 adultos de mediana edad que estaban relativamente sanos y bien educados en lo que al sueño refiere.

Los participantes registraron sus comportamientos mentales y físicos en un diario durante ocho días consecutivos, lo que permitió a los investigadores revisar cómo la falta de sueño causa desgaste en el cuerpo.

Entre las personas que participaron en el análisis, el 42% tuvo, al menos, una noche de pérdida de sueño, en la que durmieron una hora y media menos que en su rutina típica de sueño.

Finalmente, los participantes informaron de que sentían una acumulación de sentimientos de enojo, nerviosismo, soledad, irritabilidad y frustración como resultado de la pérdida de sueño. También experimentaron más síntomas físicos, como problemas de las vías respiratorias superiores, dolores, problemas gastrointestinales y otros problemas de salud.

Además, estos sentimientos y síntomas negativos aumentaron continuamente durante los días consecutivos de pérdida de sueño y no regresaron a los niveles iniciales a menos que tuvieran un sueño nocturno de más de seis horas.