Durante la última semana de octubre, Manuel Bartlett Díaz, director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), visitó lo que fue la Mina 8 Unidad Pasta de Conchos acompañando al presidente Andrés Manuel López Obrador.

En San Juan de Sabinas Coahuila, integrantes de la Organización Familia de Pasta de Conchos (OFPC) le entregaron una carta en mano, con fotografías sobre las condiciones de inseguridad en la explotación de la carbonera colapsada recientemente.

En la misiva denunciaron las condiciones de inseguridad y se solicitó a Bartlett una reunión para exponer el caso fue confirmada esta tarde por Cristina Auerbach Benavides, coordinadora de la Organización Familia de Pasta de Conchos (OFPC), dedicada a la defensa de derechos humanos laborales especializada en trabajadores de carbón que agrupa a sobrevivientes y familiares de mineros fallecidos en operaciones inseguras.

La carta, cuya copia tiene Proceso, fue dirigida el 23 de octubre al director de la CFE Manuel Bartlett Díaz, membretada por la OFPC y el Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro”, ambas litigantes ante el Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por el caso Pasta de Conchos.

La misiva inicia presentando su papel ante la CIDH y destacando la voluntad política expresada por el presidente López Obrador respecto al caso Pasta de Conchos, motivo de la presencia de ambos en la zona. Pero en el tercer párrafo, el documento establece:

“Adicionalmente (…) hay otro tema urgente, el cual constituye además una obligación del gobierno para con todos los mineros: la no repetición de siniestros y fallecimientos evitables en las minas de carbón”.

La carta establece a continuación que en más de una década, han dado seguimiento a casos y en su parte relacionada con la mina que se inundó hoy, advierte:

“Como muestra de lo anterior, con esta carta le entregamos unas fotos que tomamos el pasado lunes 12 de octubre en unas cuevas de arrastre. Corresponden a dos empresas que han firmado contratos con CFE y extraen carbón sin cumplir las condiciones de seguridad e higiene. No había agua potable para los trabajadores; estaban en tenis, sin equipo de seguridad; no había consola para medir el gas, ni botiquín, extinguidores, ventilación, auto-rescatadores y los trabajadores no sabían si los tenían registrados en el IMSS”.