¿Cuántas veces ha escuchado sobre la mala organización de las vacunas contra el Covid-19? Al menos públicamente gobernadores, alcaldes y funcionarios de la salud pública. Como testimonio podemos encontrar titulares como: “El Gobierno Federal juega con la tragedia”; “Pide MARS cambiar la estrategia de vacunación”; “Logística para aplicar vacuna es una tontería”; “Vacunación es más lenta que una tortuga”, y la lista sigue.

El lector puede considerar que se trata de golpeteos políticos, por tratarse de un año electoral, siendo falsas dichas declaraciones. Pero si yo fuera usted pensaría dos veces antes de considerarlo como un montaje o show político.

Pero no solamente se trata actores de política pública quienes se expresan así, sino también existe una gran parte de la sociedad mexicana quienes manifiestan lo mismo; y lo peor de todo es que ya están resignados a la pésima “organización”, de la vacuna contra el Covid-19.

También se encuentra un sector de la sociedad perteneciente a la salud, que han sido olvidados por el Gobierno Federal, ya que son ellos quienes deciden qué grupos y cuáles son las entidades federativas a donde destinaran dichas vacunas. Una decisión del 100 por ciento del caudillo de López Obrador, en donde no existe injerencia de ningún mandatario estatal y mucho menos de un alcalde municipal.

Personal médico de la salud privada, es decir, desde hospitales, consultorios ubicados en edificios, o en plazas comerciales, así como aquellos pertenecientes a los pequeños consultorios de farmacias y los que se encuentran en fraccionamientos, colonias y barrios.

En un acercamiento que tuve con este grupo de médicos, y enfermeras de los dos más grandes hospitales privados aquí en la capital de Coahuila, quienes pidieron su anonimato, expusieron su malestar y decepción por parte del gobierno de López Obrador, así como de la persona encargada de organizar la asignación de las vacunas y que es perteneciente al partido Morena.

Este grupo de personal médico quienes han estado en la primera línea contra el Covid-19, tuvieron contacto con el dizque “organizador”, para solicitarles su vacuna contra Covid-19, y quien respondió tajantemente que ya se les había pasado porque habían vacunado a ciertos empresarios saltillenses o con mucho poder adquisitivo, sin mencionar nombres y remetió diciendo que, “así son las cosas”.

Ante la impotencia y frustración de este grupo de personal médico; ante la respuesta de este individuo, le manifestaron abiertamente que sacarían a Morena de Coahuila, cosa que tampoco doblegó al “organizador”, mismo que remató diciendo: “ni modo…así son las cosas…”

Cierto o no lo anterior dicho por este grupo de médicos, y personal de enfermería, me hicieron saber que la preocupación de estos hospitales privados de la capital de Coahuila, es decir, Saltillo; no solo están preocupados por ellos sino también por compañeros que están involucrados con los pacientes hospitalizados por el Coronavirus.

Personal que tampoco están vacunados, como son aquellos que integran la cocina, cafetería, intendencia, camilleros, limpieza, el equipo de mantenimiento quienes se encargan de restablecer los tanques de oxigeno y que todos ellos están con contacto directo con los pacientes Covid-19, y que en ningún momento han dejado en abandono a pacientes que literalmente han llegado arrastrándose por la falta de oxígeno o cualquier otro de los síntomas presentados por el virus, y necesitan ser atendidos.

Personalmente también considero que no ha existido una logística planificada con respecto a qué grupo social debe de tener prioridad para la asignación de la vacuna contra el Covid-19, y en específico la decisión de vacunar a los docentes, personal administrativo de la educación pública y privada; sin antes asegurarse la cobertura total de personal médico, enfermeras, enfermeros, camilleros, intendencia, limpieza, concina, personal de mantenimiento de hospitales públicos y privados. Todo por la simple lógica de que son quienes están en contacto directo con pacientes que han salido positivo del Covid-19.

Ahora bien, por el lado del sector educación, es bueno que se haya protegido a los docentes, aunque realmente considero que se desperdiciaron esas vacunas para tener la cobertura total a quienes están al frente de la primera línea contra el Covid-19, ya que por lo poco que se sabe del virus, los niños solo son portadores del Coronavirus y/o tienen más inmunidad que cualquiera de los adultos promedio.

Insisto en la falta de planeación para seleccionar a los grupos para las vacunas, ya que seguramente habrá muchos docentes vacunados contra el Covid-19, que continuaran dando las clases a distancia, es decir, vía televisión o plataformas de redes sociales e Internet. También habrá una gran cantidad de maestros que, al encontrar el confort de impartir clases desde sus propios hogares, así como el no estar gastando gasolina o pasaje público para llegar a las instituciones educativas públicas y privadas. Algo que resultaría imposiblemente humano hacer en el caso de los médicos de atender a los pacientes del Covid-19, desde la comodidad de sus hogares.

Por otro lado, habrá muchos padres de familias que pensarán dos veces si envían a sus hijos a las clases presenciales, sabiendo que los niños y niñas son potencialmente los portadores del Coronavirus, y que llevaran dentro de sus hogares ese latente peligro a contagiar al resto de sus familiares adultos.

Además, yo dejaría una pregunta en el aire para los lectores. ¿Usted permitiría que su hijo asistiera a clases presenciales, sabiendo que, dentro de los compañeritos de la escuela, hay padres que laboran como doctores, enfermeras, enfermeros, o en cualquier área hospitalaria y además que no están vacunados por decisión del gobierno federal? (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org

 

Fuente: Intersip