Libertad y prosperidad incluyente

Por Adriana Delgado Ruiz

Fundamental, la creación de oportunidades mediante la educación y el desarrollo

Queda claro que el mundo entero está sumergido en una crisis sin precedentes. Economías destrozadas, negocios cerrando, empleos perdidos, políticas públicas que no aciertan a solucionar, gobiernos rebasados y personas muriendo por la pandemia o por hambre y miseria. Este es justo el momento del reto. Las crisis también son oportunidades enormes.

Desde que la humanidad existe, los recursos del planeta son exactamente los mismos. Lo que ha permitido la creación de valor es justamente la curiosidad humana de inventar y la competencia. Las ideas disruptivas que traen innovación y la destrucción creativa que crea continuamente un producto o servicio mejor que el que desplaza. Así es como se han construido las grandes fortunas, los empleos bien remunerados y especializados, el bienestar y el progreso.

Todo eso es posible únicamente cuando los seres humanos gozan de su condición esencial: la libertad. No es ninguna sorpresa que las naciones que ocupan los primeros lugares en el Índice de Libertad Económica, como Singapur, Nueva Zelanda, Australia, Suiza o Irlanda, sean también lugares en donde las personas tienen una calidad de vida mucho más alta que en los países donde las libertades no existen. En nuestro continente, la migración es hacia Estados Unidos, no hacia Venezuela o Cuba.

La historia comprueba constantemente que la empresa es la institución social por excelencia para la creación de riqueza y bienestar para las personas, y el libre mercado es el ambiente en que florece la competencia por ofrecer la mejor calidad, el mejor precio y donde cada persona puede obtener todos los satisfactores mediante sus propios méritos y trabajo. En ese entorno, algo fundamental es la creación de oportunidades mediante la educación y el desarrollo.

En México, el empresario Ricardo B. Salinas es un impulsor continuo de la libertad. Tiene años encabezando iniciativas como Kybernus, palabra de origen griego que significa timonel, persona que gobierna el timón de una embarcación. Es un esfuerzo apartidista, laico y no lucrativo que identifica e impulsa desde lo local a jóvenes con un liderazgo social y orienta esos liderazgos para que incidan positivamente en sus comunidades y generen entornos propicios para crear prosperidad incluyente y libre en México.

También tiene un cúmulo de historias de éxito en otros emprendimientos de valor social como Caminos de la Libertad, Arte y Cultura Grupo Salinas, y el impulso que la Fundación Azteca da por medio de mecanismos como las orquestas Esperanza Azteca y los programas de educación a niños y jóvenes brillantes pero con bajos recursos, quienes de otra manera no tendrían oportunidad de desarrollar su gran potencial.

El siguiente paso del empresario es la apertura este jueves del Centro Ricardo B. Salinas, para amalgamar y fortalecer todas esas iniciativas. Este es un ejemplo claro de que los cambios, anhelos y sueños son realizables también desde la sociedad civil y la iniciativa privada. Por eso, la lucha permanente por la libertad es tan importante.

La apertura del Centro Ricardo B. Salinas será una celebración de la libertad que se extenderá por dos días de conferencias y conversatorios sobre los fundamentos de la sociedad libre; la democracia liberal; la libertad creativa; la prosperidad incluyente y la dignidad humana, entre muchos otros temas para la reflexión.

Un desfile de ideas que podrá disfrutarse libremente en la voz y presencia de las figuras más destacadas en los ámbitos diversos, en la página web https://www.centroricardobsalinaspliego.org/en-vivo.

Es la hora de salir del atolladero. En México, salir adelante como sociedad es una tradición de siglos. El Centro Ricardo B. Salinas es una de la muchas aportaciones que se necesitan para impulsarnos a ser la potencia que podemos y debemos ser.

Por Adriana Delgado Ruiz
@ADRIDELGADORUIZ