El círculo vicioso de la migración

Como región, no hemos buscado la integración en un bloque económico real que tendría un amplio potencial para la prosperidad de todos

El problema con las excepciones es que todos asumen que pueden obtenerlas. La frontera sur de EU sigue cerrada, pero Biden abrió unas pocas puertas por motivos humanitarios. Ello bastó para desatar una nueva gran crisis migratoria. Huir de la pobreza y la violencia es una razón humanitaria para cientos de miles de centroamericanos y mexicanos que buscan una tierra no prometida, pero que les dará un mejor chance.

El asunto, empero, se salió de control. Hoy, una delegación encabezada por Roberta Jacobson estará en México. ¿Será el inicio de una mejor cooperación?

La única manera de evitar la migración es creando oportunidades y desarrollo. Como naciones, no hemos buscado la integración en un bloque económico real.

EU tiene casi el triple de habitantes que México, pero el tamaño de su economía es 20 veces mayor. Los 35 millones de pobladores de origen mexicano suman un poder adquisitivo de 880 mil millones de dólares, cuatro quintas partes del PIB de este lado de la frontera, así que no sorprenderá que dentro de muy poco la riqueza que obtengan sea igual o mayor a la de todo este país.

¿Por qué allá es posible emplearse o emprender y alcanzar un bienestar, aun con todas las dificultades que significa migrar? En Centroamérica las condiciones de pobreza y violencia son más pronunciadas. La cooperación en dinero es urgente, pero no suficiente.

¿Cómo diseñar mecanismos para que los países expulsores apliquen políticas públicas eficaces y erradiquen la corrupción para que puedan construir bienestar?

Las naciones expulsoras han sido las sumidas en crisis internas por guerra, delincuencia, gobiernos corruptos y falta de libertades. Los regímenes socialistas extinguieron la riqueza y flagelaron a su población con autoritarismo. Los países donde se arraigan las mafias sufren plagas de violencia y delito que compran voluntades oficiales a cambio de impunidad y someten a las personas a un infierno de zozobra y miseria.

Migrar huyendo de eso no es mejor. Coyotes que cometen vejaciones y explotan a los migrantes; mafias que los extorsionan y hasta asesinan, como el caso de 19 calcinados en Camargo, Tamaulipas.

¿Qué tan terrible es la vida en sus lugares de origen para que estén dispuestos a arriesgar hasta su vida en esa cruel odisea? El gobierno mexicano desplegó ya a elementos del Ejército y la Guardia Nacional en el borde del río Suchiate. En las instalaciones fronterizas se limitaron los cruces a las actividades estrictamente esenciales.

Mientras aquí se cumplen compromisos y acuerdos para la seguridad del vecino de arriba, su trato suele ser despótico y simulado. Joe Biden nos presta unas vacunas de las que tiene almacenadas por millones, las de AstraZeneca, que allá no han terminado de autorizar.

¿Desdén disfrazado de buena vecindad? En ese contexto, estamos otra vez en medio de una crisis migratoria. ¿Cómo romper el círculo vicioso? Es necesario avanzar entre todos los países involucrados en una solución que elimine de una vez por todas ese infierno.

Por Adriana Delgado Ruiz
@ADRIDELGADORUIZ