Abrir o no abrir los espacios educativos

 

 

Por Adriana Patricia Velasco Valdez

 

Actualmente la pandemia que estamos enfrentando por COVID-19 ha ocasionado una interrupción educativa jamás antes vista. Esta interrupción ha afectado a más del 90% de los estudiantes en todo el mundo, niños, niñas y adolescentes han tenido que dejar las escuelas para trasladarse a otros espacios, poco idóneos, a recibir educación. El cierre de las escuelas y las repercusiones que esto ha traído a la educación y que por supuesto seguirá trayendo aún después del regreso a los colegios ha dejado más vulnerable que nunca al sistema educativo mexicano.

Ante esto, los gobiernos de todos los estados del país se preparan para volver a abrir las escuelas y otros lugares de aprendizaje, sin embargo, es imperante que antes de la apertura se minimicen los riesgos de transmisión del COVID-19 dentro de los espacios educativos y se garantice la seguridad en materia de salud, no solo para los NNA (Niños, Niñas y Adolescentes) sino también para los docentes y la comunidad escolar en general.

Dentro de las condiciones y protocolos que se elaboren en las escuelas para un regreso seguro, se deberá considerar también la preparación ante desastres y situaciones de emergencia para futuros brotes de COVID-19, junto con otros riesgos específicos del entorno que podrían poner en peligro los derechos y la seguridad de los NNA a aprender, estar seguros y sobrevivir. El proceso de reapertura de las escuelas ofrece una oportunidad única para los gobiernos y las comunidades educativas, para reconstruir y recuperar el sistema educativo.

Será importante que, previo a la reapertura de escuelas y espacios educativos, se realice un monitoreo y evaluación de la forma en la que se están preparando para la reapertura, evaluar la disponibilidad de docentes, personal de limpieza, suministros e instalaciones de agua, saneamiento e higiene, sanitización y desinfección de espacios diariamente, equipos de protección para alumnos y personal, espacios para asegurar la distancia física, hablar con los NNA sobre cómo se sienten sobre el regreso a la escuela, tanto de los aspectos positivos como negativos, valorar si sus opiniones y recomendaciones se han tomado en cuenta en los procesos de reapertura, esto es de gran importancia ya que en la medida en la que ellos se encuentren involucrados en el diseño de estos protocolos, también serán más responsables y estarán más comprometidos con las acciones de cuidado que se empleen.

Un proceso inclusivo acompañado de protocolos de salud bien diseñados en los que se garantice la seguridad de todos los actores de la educación puede contribuir a llevar a todos los niños, niñas y adolescentes de regreso a las aulas, pero de no ser así, de no estar acompañada la reapertura de esta seguridad, lo mejor será que  los espacios educativos no sean abiertos hasta que se garantice el bienestar de todos, hasta que nuestros docentes y niños puedan estar vacunados y de ésta forma comenzar a trabajar en la disminución del rezago educativo que esta pandemia ha provocado.

 

 

 

Adriana Patricia Velasco Valdez

Maestra en educación

Actualmente directora académica de la primaria del Liceo Mexiquense

Fundadora y directora del Centro de Estimulación Para el Aprendizaje AP (Apoyo Psicopedagógico)

Colaboradora en TV Mexiquense con aportaciones de contenido educativo en el noticiero En Hora Buena de Gina Serrano

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