Hay que erradicar los estereotipos que someten a las mujeres a la subordinación y servidumbre en el hogar, el trabajo y la sociedad

Señalar a las feministas de conservadoras es, como mínimo, incongruente y un craso error. La lucha de las mujeres es una de las expresiones más grandes del anhelo humano de libertad e históricamente ha sido apoyada por los verdaderos liberales.

Hermila Galindo, la primer legisladora mexicana, fue una impulsora decidida de la igualdad de hombres y mujeres ante la ley, sueño que se vio realizado en 1953 con la reforma al artículo 34 de la Constitución que decía: “Son ciudadanos de la República los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años de edad, siendo casados, o 21 si no lo son y tener un modo honesto de vivir”, lo que terminó de abrir la puerta al voto femenino.

Antes de eso, las mujeres casadas, como era la gran mayoría de los casos, se definían en la práctica jurídica como imbecilitas sexus (imbécil por razón de su sexo). Eran excluidas de participar en asuntos públicos y carecían de personalidad legal.

La lucha de muchos años de Galindo se dio mientras era también una divulgadora de las ideas de Venustiano Carranza.

Elvira Vargas, considerada la primera periodista en México, adoptó la ideología vasconcelista que la llevó a cuestionar desde la izquierda el quehacer cotidiano. La lucha de las mujeres tiene una tradición sólida de izquierda liberal. Hoy, la tibieza y el mercantilismo político entorpecen el avance. El Congreso de Quintana Roo decidió no legalizar el aborto. El de Yucatán lo hará sólo si la Corte se lo ordena. ¿La razón? Los políticos no quieren abordar un tema polémico que les reste votos. Una encuesta publicada ayer dice que 44% de mujeres y 46% de hombres están a favor.

Quedan claros los porqués. Ministerios Públicos y jueces que no hacen justicia y mucho menos con perspectiva de género por falta de capacitación y conciencia frente a feminicidios y violencia misógina. De cada 10 mujeres con empleo, sólo cuatro lo tienen en la economía formal. La actual administración desapareció 11 programas como el de estancias infantiles y el de apoyo a las emprendedoras indígenas. De acuerdo con el 2020 Women on Boards, las mujeres ocupan sólo 8.7% de asientos en los consejos de administración de las empresas en México, mientras que en EU son 22.6, y en Europa, 25.8%.

Un signo muy positivo está en el gobierno federal actual. Tiene la mayor proporción de mujeres en los puestos de mando en la historia: 35%. Un buen avance, pero todavía estamos subrepresentadas, dado que somos más de 51% de la población.

Faltan los cómo. ¿Cómo romper el pacto patriarcal? Hay que erradicar los estereotipos que someten a las mujeres a la subordinación y servidumbre en el hogar, el trabajo y la sociedad. Es necesario encontrar las fórmulas para el empoderamiento justo del género femenino. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, si se agregaran 8.2 millones de mujeres a la actividad económica, el PIB crecería 15% en 10 años. ¿Qué hace falta? ¿leyes? ¿políticas públicas? ¿cultura? Faltan los cómo. Hay que definirlos ya.

Por Adriana Delgado Ruiz
@ADRIDELGADORUIZ