Por Pedro Isnardo de la Cruz y Juan Carlos Reyes

 

 

Biden ha expresado que hay un dolor real que abruma la economía estadounidense.
La pandemia producida por el SARS-COVID-19 en la Unión Americana además de cobrar más de 300 mil vidas, ha provocado un efecto devastador en su economía.

Para hacerle frente, además de utilizar medidas sanitarias como son la sana distancia, el uso generalizado de cubrebocas y el lavado de manos de manera constante, el Presidente Biden ha propuesto al Congreso una serie de medidas de carácter social que pueden permitir a su país salir avante.

Biden afirma que 18 millones de americanos dependen del ingreso que les proporciona el programa de subsidio al desempleo, más de 450 mil pequeñas y medianas empresas dentro del territorio americano han tenido que cerrar sus cortinas.

El plan Biden consiste en dos partes: el plan de rescate para enfrentar el coronavirus y entregar recursos directos a las familias americanas y el segundo que va hacia un plan de recuperación que pretende impulsar inversiones en infraestructura física y energías limpias

La propuesta pretende elevar el salario mínimo a pagarse en el territorio americano a 15 dólares la hora y aplicar 100 millones de vacunas contra el coronavirus en los primeros 100 días de su gobierno, con lo que se pretende alcanzar un monto por 1.9 billones de dólares.

Por su parte los Republicanos ven este monto como excesivo, señalan que profundizará la deuda y hará que crezca aún más el déficit presupuestal. El plan de ayuda económica Republicano mantiene un tope de 600 mil millones de dólares.

Diez senadores republicanos han buscado acercamiento con el Presidente Biden, señalando que no se deben autorizar mayores fondos y partidas presupuestales si aún no se han ejercido las ya autorizadas por el Congreso el año pasado.

Biden está convencido de que se deben entregar estímulos directos a los ciudadanos de por lo menos 1400 dólares per capita, dado que esta acción estimularía el consumo.

El universo de beneficiarios propuestos es de aquel segmento de norteamericanos que gana menos de 75 mil dólares anuales.

Este ambicioso paquete de ayuda para la reactivación de la economía americana, que debe ser aprobado por el Congreso, se ha visto eclipsado por los debates cuyo propósito era enjuiciar al expresidente Trump por su participación en la toma del Congreso en enero pasado.

La votación final en el Senado frustró la “línea Pelosi” que buscaba consumar el enjuiciamiento político que en tanto en este caso el Senado se erigía en jurado, hubiese dejado sin posibilidad de apelación e indulto presidencial al magnate Trump.

A pesar de lo debatible de la constitucionalidad del procedimiento de enjuiciamiento dado que no se trataba de un proceso contra un ex presidente propiamente, la línea Pelosi y los legisladores demócratas en código unánime, buscaban evitar que Trump pudiera regresar a la Casa Blanca, reclamándose por los demócratas los privilegios de la Ley de Ex presidentes de 1958. La senadora Nancy Pelosi llamó cobardes a los senadores republicanos que votaron a favor del no enjuiciamiento.

Este precedente, sin embargo, situó la ambigüedad de Biden ante su supuesta proclama de la unidad nacional y muestra si no hubiese sido mejor para su Presidencia, no ganar la mayoría demócrata en el Senado.

Este primer error político demócrata presidencial adensa la polarización heredada al asumir ilusamente que los legisladores republicanos debían serle abyectos, demeritando de paso la influencia y poder de Trump en su propio nicho.

Trump ha utilizado esta pantomima del enjuiciamiento frustrado para reinventar su liderazgo republicano y volver a la política activa, o impulsar a su hija Ivanna para ascender, sin que pueda descartarse de esta ruta de futuro al ex Vicepresidente Pence.

Las votaciones en el Congreso serán caso por caso muy disputadas: el ahora Presidente Biden va a necesitar desplegar toda su experiencia legislativa, su habilidad política y su ascendencia sobre los demócratas, a quienes debe mantener cohesionados para lograr la aprobación de sus políticas públicas.

Para el caso del Plan de reactivación económica post pandemia, pensamos que puede ser aprobado, pero con las modificaciones republicanas de montos y universos de beneficiarios.

Habrá recuperación económica en los Estados Unidos cuya repercusión geopolítica afectará de manera positiva a México, y desde ese contexto, la confianza en pro de inversiones y nuevos compromisos duraderos entre sus gobiernos federales, puede impactar en la agenda binacional y multilateral de desarrollo.