• Al amigo, compañero, jefe y profesional del periodismo

EN MEMORIA
Con cariño, respeto, admiración
FERNANADO MACÍAS CUÉ

Dice la conseja popular, “uno, no escoge a la familia, a los amigos sí

Este acto de acercamiento es espontáneo, empático, afectivo, sincero, desinteresado.

Por ello, el cantautor argentino Alberto Cortez, en 1969 dio a conocer esta sentida, verdadera y significativa canción “cuando un amigo se va” en homenaje a su fallecido padre. Alberto encontró vacío parte de su corazón y el alma.

Inspirado, el rio platense, le dice a su padre difunto, José García, “cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”…

Conocí a Fernando Macías Cué, en 1988, cuando esta maravillosa profesión, entonces reportero de Noticentro, de Grupo Radio Centro, me permitió cubrir una nota en la Secretaría de la Contraloría, con su titular María Elena Vázquez Nava.

En el área de la Coordinación de Prensa, estaba como titular Ramón García, quien tenía como “brazo derecho” a Fernando. Ipso facto, hubo empatía, se presentó con el clásico “lo que necesiten: audio, video, versión estenográfica, fotografías… el Boletín de Prensa más tarde lo enviamos a su redacción”. Dilecto y atento cumplió.

Acto seguido organizó un círculo de periodistas, funcionarios de Prensa y Vázquez Nava. Despojados de grabadoras y cero chacaleo (ya había dado rueda de prensa), se hizo una charla informal presentándonos con la señora secretaria.

Siempre atento, bromista en el momento adecuado, ocurrente y ligero, Macías Cué llevó el corrillo agradable, amistoso, productivo.

El sello personal de Fer fue bondadoso, diligente, humano, sincero. Si algo le parecía mal de una orden, sin ambages lo decía, “esto está mal” por esto, por aquello, por lo de más allá. Corrígelo.

Tras el afortunado encuentro, él en función de burócrata, yo de periodista, me dediqué a cubrir mis “fuentes”, Presidencia de la República (con Carlos Salinas de Gortari) durante 4 años. Después, “Noticieros” de Grupo Radio Centro, me ofreció la Jefatura de Información, oportunidad que acepté, que impidió volver a ver (físicamente) a Macías Cué… pero ya se había sembrado la amistad (relación de afecto, simpatía y confianza que se establece entre dos personas, o más, que no son familia).

Cada uno en su actividad profesional. Mi amigo le llevó Relaciones Pública a la lideresa del magisterio nacional (SNTE) Elba Esther Gordillo. Luego ayudó a la imagen y relaciones públicas de la secretaria del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, Julia Carabias Lilo, (en el sexenio de Ernesto Zedillo).

Su brillante trayectoria profesional lo llevó a desempeñar cargos de primer nivel en áreas de Prensa y Comunicación Social, en dependencia como el Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), Distribuidora Conasupo (Diconsa), Leche Industrializada Conasupo (Liconsa), Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (Fonaes). Asesor de la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas de la UNAM.

A lo largo de esta ruta, Macías Cué fue sumando amigos. De sangre ligera, mucha empatía y ligereza en su trato, por su actividad, acercó a periodistas, opinadores, columnistas, comentaristas, analistas, editorialistas, propietarios de medios con sus jefes, lo que le permitió ser reconocido en el medio como magnifico publirrelacionista y comunicólogo. Distinción bien ganada por su bonhomía, jovialidad, sentido del humor y cordialidad.

“Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido que no se puede apagar ni con las aguas de un río”. Ese tizón, del que habla Alberto Cortez, es la amistad que inició en aquel 1988, que a pesar de que Fernando nos dejó este 2021, queda encendido por la empatía que nos unió durante 33 años, qué a pesar de un largo lapso de no tener actividades presenciales, sabíamos que por ahí andábamos y en cualquier momento habría reencuentro.

En ese periodo de ausencia física, Cué siguió acumulando amigos, muchos de ellos -por estar en el medio- en común. Hoy, hombres y mujeres críticos, empresarios, influyentes, entre sus lectores, radioescuchas, cibernautas, televidentes, funcionarios públicos, etc. que lo acompañaron en su responsabilidad de concertar intereses mutuos de periodista y funcionario público.

La fortuna y el desempleo me dio la oportunidad de re encontrarme con Macías Cué en 2009.

Yo, había dejado la Gerencia de Comunicación Social de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (AMEDHIR). En espera de encontrar otra oportunidad, recibí la llamada de una querida, magnifica amiga y colega, Elizabeth Bretón Garduño (Eli Bretón), con quien coincidí en nuestra época de reporteros, ella para Núcleo Radio Mil, yo en Grupo Radio Centro, comentó que sabía mi situación.

Me dijo échale una llamada a Fernando Macías, amigo en común, le comenté tu caso y me pidió te diera su número. Él está como Director de Comunicación Social de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), tiene un cargo para ti. Necesita un contacto experimentado con conductores de radio, columnistas, comentaristas, directores de noticiarios de radio

“Sabe de tu experiencia y tu famoso directorio de noticiarios de radio, columnistas, etc.”

Así lo hice. Tras cuatro meses “en la banca”, visité a Fer en la Asamblea Legislativa. Se acabó mi angustia (recuerdo bien que fue un jueves) me pidió que descansara el resto de la semana y me esperaba el lunes muy temprano para asignarme oficina, funciones y compromiso.

De 2009 a 2012 compartimos responsabilidad informativa en la V Asamblea Legislativa de la ALDF, dentro del organigrama de la presidenta de la Junta de Gobierno del organismo, Dip. Alejandra Barrales Magdaleno (PRD), en donde laboramos cordial, profesional y agradablemente.

Fernando nunca puso cerrojo a la puerta de su oficina. Siempre estuvo abierta para reporteros de “la Fuente”, periodistas visitantes, amigos, subordinados, miembros de su equipo de coordinación y de personas del medio que necesitara un favor -de cualquier tipo-

Siempre tuvo el tiempo, la paciencia, la palabra de alivio cuando fue requerido. Era respetado, querido, por su bonhomía, buen trato y jovialidad.

Tras cumplir el trienio en la 5ª ALDF, Miguel Ángel Mancera, candidato triunfador (2012) a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal (PRD), buscó a Fernando para que se encargara de la Dirección de Comunicación Social del GDF.

Aceptó. Antes de dejar la oficina, llamó a junta a su equipo cercano y ofreció que a partir de primer día hábil de enero de 2012 estuviéramos en su oficina del GDF para iniciar los trámites de contratación e iniciar actividades en el área de Prensa de Miguel Ángel Mancera.

Un nuevo reto, otro proyecto informativo, un compromiso en apoyo al nuevo Jefe de Gobierno con los medios de comunicación, en las manos expertas de Fernando Macías Cué.

Fueron sólo 2, de los 6 años, de responsabilidad, en esa gestión en el GDF. Un bienio rico en contactos y experiencia.

Desfilaron miles de personas por su oficina, todos salían contentos, satisfechos, alegres por el magnífico carácter de su interlocutor. No me sorprendía, lo conocía y sabía de sus alcances.

Fernando fue un padre ejemplar, esposo responsable, en esa época su hijo, Fernando Jr. lo hizo abuelo, situación que agregó su placer por la vida y estupendo sentido del humor.

En algo nunca coincidimos y se prestó a diferencias “simpáticas”. El Chiva de corazón, yo americanista por convicción. Él, fan del Real Madrid en el futbol español, yo del Barza (por Messi). Los Fernandos, fanáticos de los Vaqueros de Dallas, yo de Acereros de Pittsburgh.

Eran debates agradables en donde en ocasiones él ganaba, otras yo, todo terminaba en risas, botanas y abrazos.

“Cuando un amigo se va, se queda un árbol caído, que ya no vuelve a brotar porque el viento lo ha vencido”… Se fue Fernando Macías, mi amigo, colega y jefe. Su recuerdo y respeto quedarán conmigo, en mi corazón y sentimientos. ¡¡Adiós, Fer, Dios te bendiga!!

 

 

lrepperjaramillo@yahoo.com

*Miembro de los Grupos Editoriales Digitales radioexpresionmexico.com y latitudmegalopolis.com