Un reciente informe alerta sobre las complejidades de los portadores frente a la pandemia que los lleva a tener hasta el doble de riesgo de muerte.

Existe evidencia mixta sobre la contribución del VIH a epidemias de virus respiratorios anteriores. Se lo ha asociado con un mayor riesgo de resultados graves y las personas que viven con el VIH en cualquier etapa de la infección se consideran un grupo de riesgo clínico. Sin embargo, los resultados durante la pandemia de influenza H1N1 2009 no fueron claros, sin evidencia sustancial de que las personas infectadas por el VIH tuvieran un mayor riesgo de infectarse o tuvieran peores resultados, a menos que estuvieran en una etapa avanzada de inmunosupresión.

Unas muestra analizada en OpenSAFELY, una nueva plataforma de análisis de datos en Inglaterra creada para abordar preguntas urgentes asociadas con la pandemia, incluyó a más de 17 millones de adultos, un 16% con VIH con un promedio de edad similar entre los que no tenían el virus; hubo una proporción sustancialmente menor de personas mayores de 70 años en el grupo de VIH (4,2%) que sin VHI (17,8%). Se notó un índice levemente mayor de personas que viven con el VIH hombres, de etnia negra y de una zona más desfavorecida e individuos con VIH que tenían enfermedad hepática crónica.

Hubo 25 muertes por COVID-19 entre personas con VIH durante el seguimiento y 14857 muertes por COVID-19 entre las personas sin VIH.

“El riesgo bruto de muerte por COVID-19 fue similar en personas con y sin VIH, pero después de ajustar por edad y sexo, el VIH se asoció con una riesgo casi tres veces mayor de muerte por COVID-19″, mencionó Krishnan Bhaskaran en un documento publicado en un medio especializado ‘The Lancet’ de la Facultad de Epidemiología y Salud de la Población de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.