En los últimos diez años han salido de Venezuela cinco millones de sus habitantes ante las condiciones de un país donde el 96 % de los hogares vive en condiciones de pobreza, según Naciones Unidas.

La caída del PIB es del 89 % en los siete años pasados y para el cierre de 2020 la inflación va a ser de 6,500 % y el desempleo se ubica en el 54 % con un salario mínimo de 40 centavos de dólar al mes.

El pasado domingo seis de diciembre se celebró una farsa electoral a cargo del propio presidente Maduro, para elegir a los 277 integrantes de la Asamblea Nacional.

De 70 % es el nivel de abstención que reconocen las autoridades electorales, pero organizaciones académicas e independientes la calculan en 85 %.

Está claro que los electores no quisieron participar en esta farsa, para legitimar a un régimen dictatorial y corrupto. El resultado de la elección se conocía de antemano.

Las urnas vacías durante todo el día generaron preocupación en el gobierno. La farsa requería de algunos votantes. Ese día circularon grabaciones donde se ordena a los gobernadores y dirigentes comunales llevar gente a votar.

De acuerdo al Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado de manera directa por Maduro, el Gran Polo Patriótico, compuesto por partidos afines al gobierno, ganó 240 escaños con el 67.7 % de los votos.

Los partidos supuestamente opositores, concertados con Maduro, que se prestaron a la farsa obtuvieron el 18 % de la votación que les otorga 33 escaños, según el CNE.

La verdadera oposición, ahora desunida e incapaz de presentar una propuesta sólida y convincente, en las actuales condiciones políticas del país, no se presentaron a la elección.

Como resultado de esta farsa electoral Maduro se hace de la Asamblea Nacional que desde hace cinco años estaba en poder de la oposición. Ahora tiene bajo su control a todos los poderes del Estado.

En 2019 Juan Guaidó, líder opositor, en razón de su cargo en la Asamblea Nacional se proclamó presidente provisional y obtuvo el reconocimiento de 60 países que incluye a los que integran la Unión Europea (UE).  Ahora no queda claro cuál es su papel una vez que no sea diputado.

 

Previamente al proceso más de 60 países se pronunciaron en contra de la farsa electora y ahora desconocen el resultado de la maniobra de Maduro. Entre ellos la UE y el Grupo de Lima.

El próximo cinco de enero van a tomar posesión de su cargo los nuevos diputados electos este domingo todos afines al régimen que encabeza Maduro.

De acuerdo a las encuestas el 80 % rechaza al presidente Maduro. El día que en Venezuela haya elecciones libres y no farsas electorales el actual régimen sería desplazado del poder. Ahora eso no es factible.

 

Twitter: @RubenAguilar