En esta ocasión permítanme usar a Gary Yukl, profesor de la Universidad de California en Berkeley, para definir el liderazgo. Este autor se enfoca en las organizaciones, y justo ese es el punto de vista que considero más oportuno para ver como un todo a nuestro país, con uniformidad de objetivos y acciones, unidad basada en acordar que a nadie conviene que México siga sufriendo ante la Pandemia de Covid-19 y la desaceleración económica que trae consigo.

 

Yukl define al liderazgo de la siguiente manera: “Proceso en el cual influyen líderes sobre seguidores, y viceversa, para lograr objetivos de una organización a través del cambio”.

 

Una vez dicho lo anterior, establezcamos que nos esperan meses complicados, probablemente los meses más duros que haya tenido nuestra generación y quizás algunas más.

 

Con respecto a la Pandemia. La tasa de crecimiento del último mes fue de 20.1%. Si se mantuviera ese ritmo, llegaríamos a Navidad con cerca de 1 millón 270 mil positivos y 120 mil 600 fallecidos. Más claro: en los próximos 30 días perderían la vida 17 mil personas más. Con esta tendencia tras el invierno habrán fallecido 190 mil mexicanos. Apabullante.

 

Muchos hablan de la vacuna, pero es importante que pongamos los pies sobre la tierra, el proceso de vacunación será complejo y prolongado, pues se trata del mayor esfuerzo de inmunización en la historia de la humanidad.

 

Con respecto a la Economía. Si no se imponen nuevas restricciones a la movilidad la tendencia de contagiados no bajará, sin embargo, afectaría la incipiente recuperación que empezábamos a ver en algunos segmentos del mercado interno. He aquí un falso dilema, pues el tema de salud no va alejado de lo económico, y para ello requerimos del liderazgo y la influencia de todas y todos.

Como establecimos al principio, la escalada de contagios y muertos por Covid es notable en semanas recientes en el país y la hipótesis que busco establecer es que ha sido por falta de un mayor énfasis en el liderazgo de nuestras autoridades que no han sabido definir acciones claras y concisas, además de incentivos para hacer cumplir algunas directrices. También es cierto que la gente, exhausta por el encierro y la crisis, ha retomado con normalidad sus actividades. Ha faltado liderazgo que logre influir en los demás.

Hoy, tú y yo, tenemos una obligación simple pero efectiva. Ser líderes e influir con el ejemplo. Si organizamos reuniones o festejos, o aceptamos asistir esos convivios, tendremos irremediablemente una nueva aceleración de los contagios, antes de que comience la vacunación podríamos enfrentar una nueva crisis y el riesgo de restricciones más severas en materia de confinamiento.

Hoy tenemos que seguir exigiendo a nuestras autoridades que fijen acciones más inteligentes y efectivas, y nosotros deberemos hacer gala de nuestra responsabilidad y compromiso para con nuestra comunidad y nación. Sólo dejando a un lado la perspectiva egoísta e individualista, así como influyendo de manera positiva en nuestro círculo más cercano podremos salir adelante.

Julián Pulido Gómez

*Maestro en Administración Pública (INAP)

Twitter: @jpulidogomez