Bastión Político – Mujeres y niños, coto de la violencia

Con gran difusión se informa de la aprobación de la denominada Ley Olimpia que establece como delito la difusión de imágenes, videos o audios de carácter sexual sin consentimiento de las víctimas. Las Senadoras lo consideran un gran avance en contra de la cultura machista que impera en la sociedad mexicana, destacando que se busca frenar y castigar la violencia digital hacia las mujeres, y seguramente tiene un gran mérito al haber concitado el apoyo de las distintas bancadas para su aprobación unánime.

Tan reviste importancia el hecho, que Beatriz Gutiérrez de López Obrador (tal como ella misma firmó durante su visita a París), quien poco opina de la violencia que sufren las mujeres mexicanas en sus múltiples formas, se apresuró a reclamar este logro como un “avance de la justicia mexicana” y aprovechó para reclamar a Twitter México su “falta de acciones para contener el discurso de odio, difamación, desprestigio y la violencia contra las mujeres” en una queja nacida de su propia molestia con la red social ante la respuesta adversa que suelen recibir sus publicaciones, olvidando, lamentablemente, reconocer la lucha tenaz que durante más de 6 años han desarrollado Olimpia Coral Meló y los colectivos feministas contra la falta de apoyo y empatía de las diferentes autoridades gubernamentales para involucrarse en el tema, por lo que que las luchadoras sociales generadoras de la iniciativa presionaron y congregaron apoyo de diversas representantes populares para hacer realidad una ley que garantiza el castigar la violencia digital que afecta la vida privada de las personas, su intimidad, dignidad y libre desarrollo de su personalidad y obliga a la autoridad competente a bloquear los contenidos de este tipo de los espacios donde son publicados. Es así, que la estulticia política pretende convertir una lucha social animada por la voluntad inquebrantable de una joven valerosa en un “triunfo de la justicia mexicana”.

Así también, la Secretaria de Gobernación se propone organizar la participación del gobierno federal en la conmemoración del “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres” a celebrarse el 25 de noviembre y para esto se preparan “reuniones” para discutir sobre el tema así como “actividades culturales”. A este respecto la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) ha señalado en tono enérgico que la jornada servirá para decir “basta de violencia contra las mujeres y las niñas, basta de de seguir tolerando que las mujeres y niñas sigan siendo abusadas, maltratadas y agredidas”. Llama la atención que tanto la Secretaria de Gobernación como la Presidenta de INMUJERES, han permanecido en silencio ante el reclamo de los colectivos feministas que demandan el alto al constante asesinato de mujeres en México (diez mujeres pierden la vida por feminicidio diariamente) y la implementación de políticas eficaces para contener la violencia de género en sus múltiples manifestaciones, física, sexual, psicológica y económica (mas del 66% de mujeres mayores de 15 años han sufrido un acto de este tipo), y sin embargo, ahora pretenden limpiar su imagen pública con reuniones en sus cómodas oficinas para teorizar respecto de la violencia de género a las que estarán invitadas, seguramente, dirigentes feministas de MORENA para reivindicar la supuesta vocación feminista de la 4T, en familia y al calor del café. Como muestra, la Secretaria de Gobernación ya ha recurrido al número de mujeres que cobran dentro del gabinete como prueba de que el régimen de López Obrador es efectivamente “el más feminista de la Historia”. De ese tamaño es la insensibilidad gubernamental ante el infierno que enfrentan las mujeres en este México violento. Aunque los estrategas del Presidente de la República se han tardado para proponer otros días de duelo nacional, ahora por las víctimas de feminicidios y de violencia de genero, seguramente se nos sorprenderá con una iniciativa de este corte en la homilía mañanera conforme se acerque el proceso electoral del 2021.

La violencia infantil merece mención aparte. Save the Children Mexico, nos informa que el país ocupa el primer lugar dentro de la OCDE en violencia y abuso infantil. En México, 7 de cada 10 niños y niñas son víctimas de algún tipo de violencia, 3 niños o niñas mueren diariamente a causa de violencia y se calcula que 4.5 millones de niños son víctimas de abuso sexual (sin considerar la cifra negra). El National Center for Missing and Exploited Children ubica a México como el primer emisor de pornografía infantil y la asociación End Child Prostitution, Child Pornography and Trafficking of Children for Sexual Purposes, ubica al país como el segundo productor y distribuidor a nivel internacional, el primero de América Latina.

Este dantesco panorama tampoco ha tenido un espacio en la agenda de las prioridades de los diferentes gobiernos, indistintamente de su signo ideológico, y la agenda de reivindicaciones de la sociedad civil organizada ha soslayado el tema propiciando su invisibilidad ante el común de los ciudadanos. ¿Será que la falta de valor electoral de este sector que debería sernos tan entrañable propicia su abandono?

El sádico asesinato de dos menores a manos de las demenciales figuras del crimen organizado en el centro de la ciudad de México, y que muestra la magnitud del infierno en que sobreviven estos menores a espaldas del Palacio Nacional, no ha motivado la indignación y movilización social para exigir a las autoridades de la Ciudad de México involucrarse en el problema que significa la explotación de los menores por los carteles de la droga, enseñoreados en la capital del país, a pesar de la terquedad gubernamental para no reconocerlo.

La magnitud y crueldad de la violencia que padecemos en México ha venido insensibilizando al ciudadano y llenándolo de temor para incluso reconocer la persistencia de la misma y sus grados crecientes de furia y locura, la falta de compromiso gubernamental para enfrentar estos destructores de la vida colectiva se cobija también con la indiferencia social que no atina a reflexionar que el riesgo es general y que a falta de la vigencia de un verdadero Estado de Derecho, la violencia que hoy vemos lastimando a otros, más temprano que tarde, también nos alcanzará.

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