Estados Unidos y la disrupción histórica

Estados Unidos y la disrupción histórica

Donald Trump presidente número 45 de los Estados Unidos de América prometía ser el presidente de la recuperación económica, el presidente de todos los “blancos” y en teoría, devolvería a EEUU al lugar que se merece en la historia, cualquier cosa que esto último signifique.

A principios de este año yo mismo creía que Trump iba a ser reelegido, pues entre otras cosas la economía norteamericana iba rampante que “alcanzaba” para repartir entre todos los estadounidenses. Había cumplido sus promesas: economía, “muro con México” y “guerra” comercial contra China mientras sus votantes y no votantes tenían los bolsillos “llenos” ¿Qué más necesita el norteamericano promedio que sentirse rico y poderoso? No mucho más, al menos para la mayoría. No había forma de perder si el voto decisivo era la economía, que lo es, en un país hipercapitalista.

Pero llegó la Pandemia y todo se derrumbó, la popularidad de Trump comenzó a caer mientras que su falta de decisiones respecto a la gestión de la pandemia, convirtieron a su país, en el más contagiado del mundo y con el mayor número de defunciones.

Por otro lado, su falta de acción clara y contundente en contra de la pandemia evidenció fracturas en su gabinete además de la necedad, de no usar el cubrebocas como símbolo de protección frente a los contagios, le ha pasado factura que finalmente lo ha obligado a utilizarlo.

El discurso “populista” y el origen (outsider) de Trump, al no ser parte de la clase política norteamericana fue lo que lo llevó al poder. La disrupción de Trump fue la clave para llegar, como también lo puede ser para su salida.

Los últimos 3 presidentes de Estados Unidos han sido reelegidos al menos una vez, es decir fueron elegidos para un periodo de 8 años. ¿Trump romperá con esta racha?

Si bien el discurso disruptivo es un arma poderosísima en nuestros tiempos, lo único que le faltaba al partido demócrata, rival del partido republicano de Donald Trump era ser precisamente disruptivos y poco “convencionales” para competir de tú a tú con los republicanos: Kamala Harris, la primera mujer candidata demócrata a la vicepresidencia de EEUU, “joven” (56 años) de origen asiático y afrodescendiente.

Sin duda esta candidatura será un arma poderosa, que le dará a las elecciones de EEUU un matiz diferente pues habrá dos figuras disruptivas o poco “convencionales” en la contienda, Harris y Trump.

¿Esto asegura que el partido demócrata ganará las elecciones? Evidentemente no, entre otras cosas porque todavía queda largo camino hasta la jornada electoral que será el 3 de noviembre además que las elecciones en EEUU son indirectas y no gana el que obtiene más votos sino quien gana los Estados clave.

Si Trump cuenta con algo relevante es que como empresario tiene muy claro su objetivo y sobre todo que sabe de estrategia y es muy creativo. ¿Qué se “inventará” para ganar las próximas elecciones?

Independientemente de lo que suceda e incluso de quien gane, la co-candidatura de Kamala Harris será un parteaguas como lo fue en su momento la candidatura de Obama o la de Hillary Clinton. Y en una especie de espejo entre EEUU y la sociedad global, el dilema histórico e internacional es la polarización entre los “progresistas” y los “clásicos”. ¿Quién terminará ganando el pulso?

Me parece que todos en cierta medida: siempre que los históricamente “excluidos” ganan un espacio más en la escena política, ya es una victoria para la evolución de nuestras sociedades.

Es en todo caso una disrupción histórica que abona a las transformaciones, solo espero que esta sea positiva y sume al progreso humano. 

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de Cadena Política.

 

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