La cura y la vacuna

Introducción

El Día Internacional de la Enfermería se celebra el 12 de mayo desde 1965, debido a que en esta fecha nace Florence Nightingale, considerada por muchos la creadora de la enfermería moderna.

¡Felicidades a quienes ejercen la vocación de la enfermería!

Esta pandemia nos ha hecho ver al otro, al que posiblemente sólo acudimos cuando les necesitamos, como es el caso de los profesionales de la medicina y la enfermería.

En un artículo anterior hablé de la importancia de educar para la salud pública y esa es una de las unidades de aprendizaje que cursan todos los profesionales de la salud. Hoy quiero insistir en la importancia de desencadenar procesos: sensibilizar, conscientizar, comprometer y transformar para que con el auxilio de la enfermería tenga éxito la cura y la vacuna.

  1. Un poco de historia.

El ser humano desde que existe sobre la faz de la tierra tuvo la necesidad de responder a los cuidados del enfermo en la lucha por la supervivencia. Diversas culturas abandonaban a quienes nacían con graves defectos o en proceso de la enfermedad que complicaban las cosas al grado de exponer la vida de los miembros de la comunidad. La expectativa de vida no pasaba de los 18 años de edad ante los embates de la naturaleza misma.

Los datos más antiguos sobre el cuidado de los enfermos está en el Código de Hamirabi y en pequeñas tablillas de arcilla que especifican tratamiento y hasta castigos por manejos no adecuados de los enfermos, también está el papiro de Ebers de Egipto dirigido a los sanadores.

Por muchos siglos la medicina o iatrogenia se vió mezclada con la magia, luego fue interdisciplinándose con la alquimia, la cirugía y diversas teorías basadas en la observación. La anatomía fue la más tardía en avanzar por las diversas restricciones de tocar cadáveres o hacer disecciones. Hay miles de manuales de medicamentos y tratamientos de la antigüedad.

El cristianismo primitivo ante las epidemias con el servicio de las diaconisas respondió a la necesidad de atención de los enfermos, así como el aporte de las obstetras romanas y griegas para elevar la expectativa de vida de los infantes y parturientas.

La Edad Media contribuyó a la formación de profesionales de la salud. Y destacan los aportes de la medicina árabe, así como los monasterios que fueron bastiones del conocimiento y la ciencia de la salud.

Con el Renacimiento aparecen el protomedicato y protobarberos; prevalecen los diagnósticos por secreción y olor; los tratamientos por sangría se imponen por costumbre y los fármacos innovan productos que van desde las mezclas hasta las soluciones.

En la Edad Moderna los precursores de la asistencia a los enfermos serán  Camilo de Lelis, Juan de Dios, Vicente de Paul, los germanos obregones, Teodoro Frlednes y Elizabeth Fry.

En el siglo XIX se laiciza la medicina y se medicaliza la caridad. Florance Nithingale  y Clara Barton con su obra y aportes dan a luz a la enfermería moderna.

Con la invasión de Hernán Cortés se inicia en nuestra naciente nación una nueva etapa histórica, y una nueva manera de practicar la enfermería. Durante la colonia por el distinto bagaje inmunológico de americanos y españoles, se iniciaron una serie de epidemias desastrosas para la población indígena, como fueron viruela, sarampión, gripe y paludismo. Con los esclavos negros vino la fiebre amarilla y el dengue.

El Protomedicato era un cuerpo formado por un grupo de médicos por orden de los conquistadores, y era la máxima autoridad en lo referente a Medicina, Enfermería y Salud Pública.

Isabel de Cendala es considerada la primera enfermera sanitaria de Iberoamérica, debido a que en 1804, Carlos IV envió al doctor Balmis con 50 niños para tomar vacuna e inocularla de brazo en brazo contra la viruela; los niños iban al cuidado de Isabel de Cendala.

En este período colonial, se inició la educación universitaria de México; el Imperial Colegio de la Santa Cruz se transformó en la Real y Pontificia Universidad de México.

Diversas órdenes religiosas prestaron atención a los enfermos. Había también enfermeras que hacían las primeras curaciones en hospitales y cárceles; solteras o viudas honestas de edad madura, y ganaban $50.00 (cincuenta pesos) al año. Su ocupación era tan humilde que no se les pedía licencia ni examen previo para ejercer. También se capacitó gratuitamente a las matronas.

En la actualidad la tecnificación, especialización y colectivización de la enfermería y equipos sanitarios están en peligro de que pierdan su visión y misión por la creciente deshumanización y polarización de la vocación, incluso en este tiempo de emergencia sanitaria habrá más de una persona que se diga ¿para qué estudie esto?

  1. La sociedad del conocimiento

Saber lo básico de la historia de la enfermería nos hace valorar su aporte personal y social. También hemos de ubicar la práctica médica en sus recientes políticas de hospital seguro, lo cual hace que ante la desbordada demanda de servicios médicos los cuidados del enfermo comprometan las relaciones médico-paciente-enfermería-familia.

No existe hoy en día ciencia que por sí misma sea autónoma, hay una clara intertrasmultidisciplinariedad de las ciencias. Métodos y técnicas de la enfermería van más allá del manejo funcional del paciente, del uso de instrumentos mecánicos y de las nuevas tecnologías tanto en la medicina preventiva, de control, estética y de fertilidad, como en la medicina crítica. La ética del cuidado y asistencia del paciente va más allá de hacer lo políticamente correcto, es un trato de humanidad y profesionalidad que implica la propia personalidad del profesional de la enfermería.

  1. Vocación y realización

Siempre habrá que preguntarse ¿cómo puedo mejorar este mundo con mi profesión? De la pasión por lo que se hace viene la vocación, el saberse llamado a asistir a quien necesita de mis servicios de manera ética y profesional tiene el mérito más bello al cuidar de la vida.

Si una persona no toma en serio su profesión, nadie tomará en serio su vida. La ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, saldrá mal. Y esto va mucho con los procedimientos de apoyo para la salud que implementa el agente de la salud al hacer una canalización, intubar, aseo general del paciente, suministrar tratamiento farmacológico y otros más.

La labor de enfermería es tan importante, que para muestra basta un botón, un diagnóstico médico de ataque cerebral (ACV o accidente cerebrovascular) proporciona información sobre la patología del paciente, y los diagnósticos de enfermería complementarios que tratan de alteraciones en la comunicación verbal, riesgo de caídas, la interrupción de procesos de familia y la impotencia, proporcionan una comprensión más holística de los efectos del accidente cerebrovascular en este paciente y su familia en particular, también direccionan las intervenciones de enfermería para obtener resultados específicos para cada paciente. En pocas palabras, cada miembro del personal de enfermería ni está solo ni es el único, trabaja en colegialidad y en equipo siendo socialmente responsable.

La profesión de la enfermería tiene la enorme posibilidad de ser personal de seguridad personal, familiar, institucional y social. Ser agente de la salud en la enfermería es un don y una tarea necesaria y que debe ser revalorada en toda su dignidad. Y eso empieza en cada profesional que sabe que trata con personas afectada por su salud, de otro modo se deshumaniza actuando como si tratara enfermedades. La enfermería es una profesión eminentemente humana y humanitaria, aún cuando fuesen personal de enfermería de veterinaria zootecnia.

Finalmente les dedico esta poesía

BENDITA SEA LA ENFERMERÍA

Tú qué gasta tu vida

en la enfermería,

verás pasar los años,

los meses y los días.

Verás en tu camino

caer las hojas

marchitas unos y otros días.

Tendrás la dicha del ver

nacer el fruto del amor

las parejas y el milagro

de la vida de cada día.

Verás que se olvidan

las bellas melodías

al preparar los

cuerpos yertos

que de ti recibieron

cuidados esmeros.

Como una sola

oración se dirá

cada día:

Bendita sea la enfermería.

*El Autor es Profesor en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Estudió Sacerdote y Especialidad en Bioética en U.A.E.M.

Estudió en el Seminario Diocesano de Toluca.

Contacto

Twitter: @dhanielu

Facebook: Daniel Valdez García

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