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Anuncié un viaje y, como siempre, llovieron los encargos: una camisa, un pantalón, un movil de última generación, un set de medicamentos estéticos y hasta un vetusto aparato para cortar el césped, todos querían que les trajera algo para usar, para mostrar, para aparentar, todos esperaban que les resolviera en una maleta sus necesidades.

Curiosamente me detuvo un niño que con un dólar arrugado en la mano me susurró: “a mí tráeme un silbato”. No pidió dulces y además aportó, luego le respondí: “tú pitarás”.

Es simple, de los demás nadie preguntó: ¿cuánto cuesta?, ¿quién lo paga?, solo que llegue gratis y aparentemente al cobro o por cuotas; que caiga del cielo, que yo me haga cargo del esfuerzo.

 

“Así pasa en política”, quieren el resultado sin pasar por el proceso, sin ahorrar, sin trabajar; lógica simple: si alguien va, que traiga; si alguien manda, que regale; si alguien gobierna, que resuelva, el problema es que lo gratis siempre lo paga alguien y cuando nadie quiere ser ese alguien, lo paga nuestro futuro, nuestro tiempo, nuestra dignidad.

 

La política se ha vuelto un catálogo de encargos y nosotros, somos clientes impacientes que se quejan si no llega el domicilio a tiempo. Un “silbato” no se regala, se consigue, se usa; es tuyo y, cuando lo usas, nadie puede decir que te lo obsequió.

 

No necesitamos más maletas llenas de promesas importadas; necesitamos más niños ahorradores que luchan por su juguete. El futuro no se arregla con encargos, si con acciones que nos obliguen a todos a escuchar: “para pedir hay que poner”…

 

En la próxima elección obtendrás un silbato para hacer todo el ruido que quieras, tu aporte se llama “VOTO”.

 

Por FREDDY SERRANO DIAZ

Estratega Político


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