Freddy Serrano

Responsabilizar a otros de los problemas contrasta con buscar soluciones: es más rápido, emocionalmente más barato y socialmente más “útil”, situación común en política cuando de escabullirse se trata.

El cerebro de quienes buscan poder, dinero o prestigio a través de la democracia, ama los atajos, se plantean debates de esta manera por que los culpables dan calma aparente e inmediata, mientras una solución exige análisis, tiempo y esfuerzo.

¿Cuántas veces hemos visto mandatarios señalando a sus antecesores o adversarios por lo que su presente no soluciona?, ¿cuántas veces hemos escuchado a los que algún día gobernaron advirtiendo que eso lo hicieron?… perdimos la cuenta, lo simpático es que no se han percatado que señalar a otro descarga rabia, miedo o frustración, protege la autoestima y minimiza el contexto, pero el elector quiere líderes que asuman, no que evadan.

Ojalá la narrativa de los gobernantes, sin importar su condición ideológica, se dedique a ser más simple, con menos historias rimbombantes enfrentando villanos inexistentes y donde los señalamientos complejos no son más que instigación poco útil.

El problema es que ha hecho carrera el precepto según el cual “indignar moviliza más que proponer”, estamos premiando acusaciones y el morbo hace de las suyas cuando de ver una novela se trata.

Está suficientemente claro que solucionar implica ceder, invertir y asumir riesgos; culpar no compromete recursos, luego resolver es mejor pero cuesta más, algo difícil de entender para nuestros líderes facilistas que se sienten ungidos por alabanza y adulación.

La buena política se hace sin pretextos, habla menos, escucha más, solventa y decide, no se ocupa de enaltecer egos con enfrentamientos vacuos a cargo de esconder mediocridad y ramplonería.

“El mejor crítico debe ser buen ejemplo, cultiva la autoridad qué tanto le cuesta al que solo ostenta poder”.

Por FREDDY SERRANO DÍAZ
Estratega Político