LA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO REGIONAL ES LA CLAVE DE LA COMPETITIVIDAD

Salomon-Rosas-Ramirez

Por Salomón Rosas

 

Nuestra tesis parte de un IDEAL que afirma que si no hay un impulso al concepto de Economía del Conocimiento con carácter regional la competitividad de Norteamérica quedará trunca, por decir lo menos, y el extraordinario potencial regional de nuestro capital humano será víctima de una visión egoísta, limitada y reduccionista que afectará el desarrollo integral de las generaciones, por lo menos, todo el siglo XXI. Nuestra tesis parte de que el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es, en términos figurativos, como un matrimonio que implica la unión formal y legalentre tres naciones con el objetivo de compartir una visión común sobre el desarrollo y la mejora de la calidad de vida de nuestros pueblos que comparten territorio, vecindad, cultura, recursos, economía, presente y destino; es decir, tres naciones que tienen una vida en común y que debieran concebirse como una familia cuya unión estuviera basada en el respeto, la igualdad y la ayuda mutua. Sin embargo, la renovación de los términos del matrimonio del T-MEC en marcha (en el que hay derechos, obligaciones y efectos patrimoniales) está enfrentado una REALIDAD impuesta por el gobierno de Estados Unidos que propone construir una unión bajo el régimen de separación de bienes y no sobre el de una sociedad conyugal, lo que significa que -siguiendo los términos del derecho civil mexicano- con relación a los bienes adquiridos o creados durante el matrimonio cada cónyuge conserva la propiedad y administración de sus bienes propios.

Con el Señor Donald Trump (DT) y su equipo no cabe el romanticismo. Las muestras de afecto, ser soñador o tener gestos, palabras o acciones detallistas no sirven y son ineficaces y hasta inconvenientes porque se consideran como signos de debilidad. Hay que ser muy fríos, pragmáticos y firmes entendiendo que a veces las razones que esgrimimos (por más evidente que puedan ser los beneficios mutuos posibles o alcanzables) no tienen espacio para transitar. No importa si entendemos o no las resistencias a los argumentos que tienen lógica o sentido común; lo que hay que entender y lo que importa es saber que sus convicciones no las podremos cambiar porque estamos frente a sus verdades absolutas ya arraigadas e incontrovertibles. Por ello, es oportuno recordar que “la política es el arte de lo posible” (Canciller alemán Otto von Bismarck) y que hay que ser muy realistas del entorno y de los personajes para alcanzar los mejores resultados en una negociación en la que hay que calcular cada paso y actuar con mucha audacia cuando las rendijas del consenso así lo permitan.

Si bien es cierto, todo lo anterior aplica para todos los rubros y capítulos en la renegociación del T-MEC que lleva nuestro Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, por instrucciones de la Presidenta de la República, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, resulta aun más contundente en materia de la llamada Economía del Conocimiento ya que sin su impulso estamos destinados a un fracaso histórico de carácter económico y social. Pero la realidad es que la administración de DT enfoca su política económica en el nacionalismo comercial, aranceles proteccionistas y la desregulación, priorizando la manufactura tradicional sobre la Economía del Conocimiento que está centrada en la tecnología y la educación superior. Es por todos sabido que los ejes de DT son el Make America Great Again (MAGA) y el America First -Hacer de Nuevo Grande a Estados Unidos y Primero los Americanos- y son los que sostienen sus posturas, por ejemplo, en cuanto a Educación y Capital Humano en las que existe una narrativa de confrontación contra las instituciones de educación superior tradicionales, prefiriendo la formación técnica y vocacional para la clase obrera; o en el caso de la Innovación y la Ciencia en donde la visión de la administración tiende a cuestionar la ciencia basada en la apertura global, enfocándose en cómo la tecnología puede servir a una economía nacionalista y recuperar empleos; o en lo referente a la Política Comercial y Tecnológica en las que el uso de aranceles son la herramienta principal para proteger industrias locales. En síntesis, se prioriza la reindustrialización sobre la inversión intensiva en investigación y desarrollo lo que, según especialistas, puede afectar el sistema de innovación de toda la región de Norteamérica.

El recurso más valioso que tiene México es el ingenio de los mexicanos. Entonces, si la Economía del Conocimiento es un sistema que prioriza el uso de la información, las capacidades intelectuales y la innovación sobre los insumos físicos y los recursos naturales, lo que nos toca es incentivarla dentro de las grandes corporaciones y centros de investigación, así como en el ámbito de los emprendedores estimulando la creatividad y la capacidad de adaptación de las personas. Hoy por hoy, la innovación define el éxito, la economía del conocimiento es la clave para el desarrollo sostenible y la competitividad global. Según la OCDE, en algunos países la economía del conocimiento ha sido responsable de más del 50% del crecimiento del PIB en las últimas décadas. La tendencia mundial en para la creación de empleos de calidad y para el aumento de los ingresos de las personas está en sectores como la tecnología, la educación y la investigación ofrecen empleos bien remunerados y con buenas perspectivas de desarrollo profesional. Actualmente, destinamos el 4.2% del PIB a la educción y tenemos grandes retos si queremos convertirnos en un hub global de talento e innovación.

Finalmente diremos que consideramos que, en la renegociación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá, habría que apostar más a un matrimonio de sociedad conyugal que a uno de separación de bienes para proteger la propiedad intelectual de la región ya que eso garantizaría un despegue económico regional de largo aliento para las tres naciones. Intentar vencer concepciones arraigadas y verdades absolutas de carácter limitado y egoísta es el reto. En mucho, el presente y el futuro dependen de concebir a la economía del conocimiento con perspectiva regional de Norteamérica para ser competitivos con las demás regiones del mundo.