¿El año de las mujeres?
Por: Azul Etcheverry
Durante este año, una de las elecciones más complejas que hay en el mundo es la designación del próximo o próxima Secretario/a de las Naciones Unidas, en donde la terna se reduce a 5 perfiles, quienes buscan darle un nuevo rumbo al organismo internacional más importante.
Con la llegada al poder de partidos conservadores, quienes consideran que los organismos internacionales no buscan soluciones reales y que su actuación en los conflictos regionales que atentan contra la paz y seguridades internacionales es bastante deficiente, han decidido no pagar su contribución a dicha organización.
Algunos presidentes, como el estadounidense Donald Trump o el argentino Javier Milei, consideran que dependencias como la Organización Mundial de la Salud mienten con respecto a las vacunas y decidieron retirar a sus embajadores a modo de protesta.
El reto al que se enfrentará el o la secretario/a será enorme porque buscará recuperar la confianza de los países que han decidido no apoyar más económicamente a la ONU, ya que con el dinero de dichas aportaciones se financian la diversidad de programas alrededor del mundo.
Hay cuatro candidatos a dirigir el máximo organismo internacional, 2 hombres y 2 mujeres: Rafael Grossi, quien tiene el respaldo de Argentina; Macky Sall, promovido por Burundi; Rebeca Gryspan, apoyada por Costa Rica; y Michelle Bachelet, patrocinada por México y Brasil. Con el cambio de gobierno en Chile, este retiró el apoyo en días recientes.
El año pasado, al dar a conocer la convocatoria para dirigir a la ONU, se invitó a los países a que nombraran a mujeres para que sea la primera secretaria general del organismo.
El mundo actual tiene grandes desafíos en economía, paz y seguridades internacionales, hambruna, rezago educativo, crisis hídricas, entre otros, los cuales no se han podido solucionar por la falta de acuerdos entre los países miembros.
En redes sociales se critica el actuar de la ONU, porque se considera que no es capaz de resolver los problemas globales. El organismo no puede imponer sanciones a ningún país ni obligar a un Estado miembro a acatar una resolución de la Asamblea General o del Consejo de Seguridad.
La postura de México es modernizar a la ONU; es por ello que mantiene su apoyo a Michelle Bachelet junto con Brasil porque saben de la experiencia de la exmandataria chilena y que además fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Su liderazgo puede ser clave para llevar a cabo la transformación del organismo y poder hacer frente a los desafíos del siglo XXI.
