Frontispicio
Edgar Mereles Ortíz.
“Estamos perdiendo a la familia y
No sabemos qué hacer.”
Hermenegildo García..
Qué pasa en México.
Hace poco más de diez años tenía una consultoría y dábamos capacitaciones sobre la cultura de la paz. Una iniciativa que nació por la labor que hacíamos con distintas organizaciones de la sociedad civil.
En cierta ocasión nos tocó trabajar en la colonia Toriello Guerra en la Demarcación de Tlalpan en una escuela primaria. Nuestra estrategia consistía en capacitar a los profesores, padres de familia y alumnos de quinto y sexto grado. En una aula, desarrollándose la conversación con los alumnos, les pregunté quién es la autoridad en sus casas, me sorprendió el silencio, insistí con mi pregunta y le empecé a dar unas pistas pero el alumnado no avanzaba en dar una respuesta. Entonces les dije ¡Sus papás! ¡Su mamá y…! de repente una niña gritó ¿!Ah esa!?.
Concluyendo la plática con ése grupo, hablé con la profesora y le pregunté el porqué de la respuesta y la actitud de la niña, la profesora me contó que la madre de esa alumna tenía problemas de alcoholismo, drogadicción y prostitución; que en repetidas ocasiones, junto con su abuela, iba a los espacios públicos para levantarla del piso y llevarla a su casa.
Esa anécdota me obligó a cambiar la estrategia, no estaba entendiendo el problema de la violencia ni sus consecuencias. El problema en nuestro país está en los hogares, en las familias; un tejido social que se está desbaratando día tras día y que está impactando en las actuales y futuras generaciones.
Podemos culpar al gobierno, a las instituciones de seguridad, a nuestros personajes favoritos pero, en donde estamos fallando es en el primer entorno de nuestras comunidades, y eso es responsabilidad de cada uno de nosotros.
El principio de autoridad, por mencionar un caso, se diluye cuando la niñez es testigo de la violencia verbal y física del padre contra la madre; cuando los niños ven y oyen a sus padres mentarle la madre a los oficiales de tránsito y de seguridad; en el momento en que la madre amenaza a los profesores que pretenden sancionar o corregir a sus hijos.
Tenemos el huevo de la serpiente en casa, se está gestando entre nuestros espacios más íntimos, donde debería de existir confianza, armonía, respeto y unidad de propósitos.
Sabemos lo que el gobierno está haciendo en materia de seguridad, pero no sabemos que se hace en la educación pública, salvó los ridículos berrinches de Marx Arriaga.
La hebra.
Hoy el Partido Revolucionario Institucional cumple noventa y siete años de existencia. Una institución que ha dado muchas generaciones de valía y que se esmeraron en hacer de la revolución proyecto de gobierno. También vive una crisis política, de representación, identidad y cercanía con la sociedad.
El PRI se presenta con la menor representación legislativa y de gobiernos más baja de toda su historia. Su dirigencia no ha podido encontrar los paradigmas adecuados que le construyan políticas y mensajes eficaces. El modelo de representación territorial, de organización sectorial está agotado al no articular novedosos esquemas de organización ciudadana, un vivo ejemplo de esta crisis es la salida de la CTM de las filas revolucionarias.
Alejandro le ha apostado al pleito verbal saturado de un lenguaje de descalificaciones y agresiones. No sé sí eso sea lo que los ciudadanos esperan de un partido político de la oposición. Tengo la percepción de que al PRI y sus dirigentes les cuesta mucho trabajo hacer a un lado la agenda partidista y trabajar más por la agenda de los ciudadanos.
Santa Cruz Xoxocotlán, Huajaca a 4 de marzo del 2026.
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