Desarmar el Lenguaje de la Violencia, pide el Papa

Luis Vega opinión

Luis Vega

El uso del lenguaje en familia, redes sociales, pareja, amigos, trabajo y escuela contribuye a generar un clima de respeto ?

El Papa León XIV, en su mensaje de cuaresma, exhorta a “desarmar el lenguaje de la violencia”, porque ahí germina la agresión”.

El 66% de los usuarios de las redes sociales reconoce que encuentran mensajes ofensivos y violencia verbal. En México, 20.9 % de usuarios de internet en México reconoce haber experimentado acoso digital; en Estados Unidos llega al 55 % y España hasta el 70%.

Se puede detener este tsunami de agresividad en nuestra vida cotidiana ? Sobre todo en redes sociales como X (antes Twitter) que suele aparecer como la plataforma con mayor exposición a insultos y discurso agresivo público; pero también Facebook con alto volumen de comentarios agresivo en debates públicos; TikTok con menor proporción, pero presencia fuerte en insultos y comentarios virales.

El Papa León XIV y los obispos mexicanos coinciden en su mensaje de cuaresma en la misma preocupación: urge desarmar no solo las estructuras de violencia externa, sino también el lenguaje, las relaciones que destruyen la paz.

Aunque la violencia y las guerras ocupan la atención mundial, León XIV introduce otro ángulo decisivo y novedoso en la narrativa global: el lenguaje como espacio donde germina la agresión. El líder de la Iglesia Católica propone un “ayuno de las palabras” que pueden convertirse en armas que hieren. Sostiene que el tiempo cuaresmal debe frenar no solo excesos alimentarios, sino también las palabras, un lenguaje desarmado que el Papa definió como “una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco valorada”.

León XIV enfatiza que la violencia verbal deteriora el tejido comunitario y abre paso a formas más graves de agresión. Por eso este tiempo sea un periodo para desarmar el lenguaje, renunciar al juicio inmediato, dejar de hablar mal de quienes no están presentes y cultivar el amor por los demás como signo de conversión y paz.

El Sumo Pontífice conecta este esfuerzo interior con la misión espiritual de la Iglesia: “volver a poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recupere impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones de cada día”. Una verdadera conversión del corazón, dice,“genera amor por los demás, para que podamos responder mejor a su amor por nosotros y compartir ese amor con quienes nos rodean”.

En este contexto, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Ramón Castro, ha elevado el tono de sus denuncias, afirma que en México la violencia persiste en diversas comunidades del país, señala que el clima de desigualdad continúa afectando a miles de familias. “México es una nación herida con lutos acumulados”, dijo.

El obispo de Cuernavaca, durante la misa de Miércoles de Ceniza, llamó a la reconciliación cotidiana como base de la paz nacional. “La Cuaresma nos lleva a la reconciliación, y no puede haber paz nacional si no hay reconciliación cotidiana. “La cuaresma no puede reducirse a prácticas externas ni a costumbres heredadas, la conversión en cuaresma comienza cuando dejamos de normalizar lo que hiere la dignidad humana”, expresó

Los obispos del país, desde la experiencia pastoral en un mundo y en particular un país golpeado por la violencia física y el luto de miles de familias, convergen en un mismo diagnóstico moral: La violencia no es solo un fenómeno, sino una enfermedad social que nace también de la indiferencia, la palabra hiriente y la ruptura del tejido social. No es posible construir paz sin verdad, sin escucha y sin un lenguaje que edifique. La unidad y el diálogo son caminos espirituales indispensables para la reconciliación.

El llamado del Papa a ayunar de palabras hirientes ilumina la denuncia de los obispos: si queremos frenar la violencia en las calles, también debemos frenarla en la boca y en el corazón, reconstruir desde abajo, desde las familias, desde las parroquias y los espaciosde trabajo, para seguir reconstruyendo más arriba.

En suma: es tiempo de escuchar, de ayunar pero sobre todo de “escuchar las vives del silencio” y bendecir lo que tenemos en la familia, en la mesa y con los amigos. Porque la paz no llegará si no somos capaces de reconstruir, en nuestras palabras y acciones, una cultura redescubramos el verdadero sentido y origen de dignidad humana: Dios, el misterio, La Providencia, El Gran Arquitecto, La Luz Suprema, El Origenla la trascendencia, el ordenador…


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