Frontispicio
Edgar Mereles Ortíz.
“Si París bien vale una misa,
Venezuela bien vale un Nobel.”
Hermenegildo García.
Corina pragmatismo total.
Como nunca en la historia de los Premios Nobel de la Paz, el de la edición del 2025 pasará a la historia porque las polémicas que ha generado desde el momento en que se anunció quién sería la galardonada hasta estos días.
María Corina es la representación de la lucha política ciudadana que ha hecho frente a la dictadura chavista de Venezuela, esfuerzo que se ha distinguido por la audacia, resistencia, esfuerzo y valentía.
A diferencia de otras dictaduras, la venezolana se dedicó a la construcción de una base social a través de colectivos en barrios urbanos y suburbanos, los cuales, más que ser una representación política territorial, son grupos de choque armados, entrenados y financiados por programas sociales del gobierno.
La lucha de la oposición venezolana ha consistido en construir un discurso por la democracia, la y la defensa de los derechos humanos, principios que en veinticinco años han ido perdiendo terreno hasta terminar en una burla o la aplicación parcial.
Desde hace años la oposición venezolana ha intentado ganar en las urnas espacios legislativos y la presidencia, es altamente probable que la última elección presidencial la ganó pero, las instituciones electorales y todo el sistema político manipularon los resultados e impusieron a Nicolás Maduro, hoy huésped distinguido en una prisión en Nueva York.
En todo el entramado de la dictadura dos personajes han sido principales operadores políticos para que el sistema funcione: Delcy y Jorge Rodríguez, la actual presidente interina y él, presidente de la Asamblea Nacional. Este par de hermanos tienen más de veinte años en diversos cargos de influencia para el chavismo. Hoy son flamantes sobrevivientes de la captura del 3 de enero.
Existen sospechas muy fundadas de que este par de hermanos de sangre tuvieron conversaciones con algunos funcionarios del Departamento de Estado norteamericano desde principios del año pasado. Construyeron una relación que hoy les da poder, permanencia, estabilidad y un gran espacio de maniobra con los militares y la clase política.
En estricto sentido la lucha de Corina no ha acabado ni se encuentra en la fase final. Delcy y compañía al contar con la legitimidad y el reconocimiento de los gringos se hace una rival mucho más difícil de vencer. Por ello el pragmatismo de María, si en la Casa Blanca se define el futuro de Venezuela, pues entonces Corina hace política con su principal inquilino.
Pero María Corina Machado, cayó en un exceso, por desesperación, cálculo o pragmatismo. En su visita del viernes a Trump le entregó el premio Nobel que en diciembre había recibido, para algunos fue un acto de sumisión, para otros una jugada política que consolida su alianza. Para éste columnista fue una desplante al Comité del Premio Nobel que en poco o nada contribuirá a que la política estadounidense sobre Venezuela vaya a cambiar a favor de la oposición.
Al igual que Sheinbaum, Corina entiende que los resortes de la operación política funcionan cuando se atiende y satisface el narcicismo de Trump. No es una cuestión de principios ideológicos ni de valores democráticos, es el pragmatismo político hecho, derecho, crudo y directo.
La historia está en su fase inicial, falta mucho por ver y esperar.
Ciudad de México a 18 de enero del 2025.
Las opiniones expresadas en este artículo son exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura editorial de Cadena Política. El contenido ha sido publicado con fines informativos y en ejercicio de la libertad de expresión.
