Persisten carencias en seguridad en Ocoyoacac

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Aunque el Ayuntamiento de Ocoyoacac, encabezado por la presidenta municipal Nancy Valdez Ruiz, ha emprendido nuevas acciones en materia de seguridad, la realidad es que las carencias de fondo continúan sin ser atendidas de manera integral. A pesar del discurso oficial que destaca avances, los retos cotidianos que enfrentan las y los ciudadanos en colonias, barrios y comunidades rurales siguen presentes y, en muchos casos, sin una respuesta efectiva por parte de la autoridad local.

Durante la entrega reciente de equipamiento a la Dirección de Seguridad Pública Municipal, la alcaldesa insistió en que se trata de un paso importante para construir un municipio más seguro. Sin embargo, más allá del anuncio, no se detallaron los mecanismos de seguimiento, la manera en que se fortalecerá la presencia policiaca en zonas con mayor incidencia delictiva, ni cómo se atenderán las denuncias ciudadanas que a menudo quedan sin respuesta o se atienden con retraso.

¿Qué carencias siguen afectando la seguridad local?

Uno de los puntos que más preocupación genera es que no se presentó un plan claro y transparente sobre el uso y distribución del nuevo equipo, ni se habló de una estrategia específica para evaluar su eficacia. En un municipio con zonas urbanas en crecimiento y comunidades rurales dispersas, es crucial que los recursos se asignen con base en diagnósticos reales y no en decisiones improvisadas o de carácter político.

Además, la depuración de elementos de la policía municipal, mencionada por la presidenta como un avance, también evidencia que persisten problemas internos. Si hay personal que no ha cumplido con sus funciones, surge la pregunta: ¿qué tipo de seguimiento, control y evaluación interna se ha estado aplicando en la corporación?

Otro aspecto que sigue sin resolverse es la ausencia de programas de prevención del delito, una herramienta clave para reducir riesgos antes de que ocurran. No se mencionaron acciones comunitarias, talleres, campañas ni estrategias que involucren a la población en la construcción de una cultura de paz. La seguridad no puede limitarse solo a la vigilancia; necesita un enfoque más amplio, humano y comunitario.

¿Cuál es el panorama para la ciudadanía?

La percepción en las calles es distinta a la que se presenta en los actos oficiales. Vecinos de distintas comunidades siguen reportando la falta de patrullajes constantes, la ausencia de presencia policial en horarios críticos y la lentitud en la atención a emergencias. Algunos habitantes denuncian que, incluso después de insistentes reportes, las unidades no llegan o lo hacen horas más tarde.

Tampoco se abordó en el anuncio del gobierno municipal la capacitación constante del personal, ni se planteó una ruta de formación profesional para los elementos en activo. Esto es preocupante, ya que el contexto actual exige policías con conocimientos no solo operativos, sino también con preparación en derechos humanos, atención ciudadana y gestión de crisis.

¿Qué se necesita para un cambio real?

Lo que se espera de una política de seguridad pública no es solo la entrega de patrullas o equipamiento, sino una estrategia sostenida, con metas claras, evaluación constante y participación ciudadana. Ocoyoacac aún carece de un modelo integral de seguridad, en el que las acciones del gobierno estén articuladas con la comunidad, el entorno social y las necesidades específicas de cada zona.

Por ahora, los esfuerzos del gobierno local parecen quedarse en acciones aisladas, sin una visión de largo plazo. La población exige más que promesas: quiere resultados tangibles, una policía preparada, calles seguras y respuestas oportunas.

Mientras tanto, las carencias siguen acumulándose. Y aunque la administración actual habla de compromiso, los hechos demuestran que todavía hay un largo camino por recorrer para garantizar verdaderamente la seguridad y tranquilidad de las familias ocoyoaquenses.