El PRI en VIX
Por: Edgar Mereles Ortiz.
“Dos de octubre no se olvida
y por lo visto, tampoco el PRI.”
Hermenegildo García.
Hace unas semana en la plataforma de Televisa, Vix, se estrenó por enésima ocasión los documentales de Clío, que desde la década de los noventa del siglo pasado nos invitan a recordar cómo era el PRI, sus formas de hacer política, el estilo personal de gobernar de sus presidentes y sus magníficos errores económicos como sus excesos políticos.
En fin, un refrito en sartén de teflón.
Hablar, escribir del PRI no es un asunto sencillo, se requiere de un profundo conocimiento de la sociología, la política, la ideología, el conocimiento de la condición humana de sus dirigentes, cuadros y militantes. Hay que observar al PRI en cada etapa, cada sector, movimiento, organización social, económica que la compone pero, especialmente, se debe de conocer, para entender, la extensa estructura territorial que funciona como maquinaria electoral, sistema de gestión social, organización vecinal, comunidad con identidad ciudadana y correa de transmisión y comunicación doctrinaria.
Pretender ver al PRI como una arena de lucha libre entre tecnócratas y políticos es una visión minimalista que solo alimenta un debate que trasciende los intereses del priísmo nacional, que supera los elementos de identidad y pertenencia de una militancia a la que no le importan las etiquetas. Es no entender que con todos sus bemoles, el PRI era una organización social.
Lo más fácil es intentar descalificar a la mayoría de los personajes que son entrevistados, es más, tengo la percepción de que las entrevistas se realizaron hace más de dos o tres años y, sus planteamientos están desfasados a la luz de lo que hoy es la realidad política. A la mayoría de los entrevistados el tiempo les ha dado su lugar, espacio y calificación. No es una conversación entre buenos y malos, la discusión radica en lo que hoy es el PRI por las decisiones que tomaron, las políticas que se aplicaron, las actitudes que se adquirieron, el trato que le dieron a la militancia, la contención y desfogue que tuvieron en sus pasiones, debilidades, fortalezas y mesura temple, dominio propio y responsabilidad.
Pongo un ejemplo: casi todos dijeron, en su momento, los discursos más apasionados de la democracia pero no eran demócratas. Prueba de ello es que ha excepción de Roberto Madrazo todos operaron por desaparecer, contener, evitar o burlar el marco estatutario para la elección de dirigentes y postulación de candidatos. Las resoluciones de la décimo octava asamblea nacional incomodó a toda la cúpula, insisto a excepción de Roberto Madrazo, porque nadie estaba preparado para competir, ninguno tenía la voluntad de someter su prestigio a la voluntad de los militantes. A la democracia del PRI le faltaron demócratas.
Quizá el más grave dique para el desarrollo del PRI está en sus documentos básicos. Ideológicamente es un documento pulcro, desde hace más de cinco décadas los principios ideológicos del tricolor han sido la vanguardia del pensamiento político; se funda en la social democracia, se reconoce como una institución que impulsa la rectoría del estado en la economía y en la consolidación del mercado como palanca del desarrollo y el reparto equitativo de la riqueza nacional para los mexicanos, elementos que hoy rezan quienes ejercen el poder.
En sus bases programáticas los priístas son redundantes, repetitivos, reiterativos en diversos temas en su afán poratender todas las demandas y visiones. Si queremos un ejercicio de consenso hasta el hartazgo, los invito a leer el Programa de Acción. Puede ser un mejor documento, concreto y conciso pero se optó por la incorporación de todas las ideas y expresiones. En fin.
El obstáculo está en los estatutos. La treceava asamblea nacional definió las estructuras territorial, sectorial y organizacional. Desde entonces ,hace 52 años, el PRI mantiene el mismo sistema de organización política sin entender que la sociedad, sus formas de comunicación, interacción, gestión, identidad y pertenencia son absolutamente distintas.
Los comités seccionales son una revelación divina, por su esquema de elección no los han podido renovar; el 90% de los comités son referencias retóricas, no existen. Los sectores están vacíos y hay un ejemplo contundente de esta realidad: la salida de la Confederación de Trabajadores de México del PRI. Así peldaño tras peldaño el Partidazo dejó de serlo.
Qué hacer? Preguntó Dulce Sauri en el 2000. Reformar hasta reinventar la política, rediseñar las estructuras territoriales, redefinir las funciones de dirección, restituir sus funciones sociales y liderar con decisión a la sociedad civil.
El PRI necesita un nuevo pacto político, social y nacional, amplio, convergente y plural que tenga como primer producto una dirigencia nacional que represente y entrevere todo lo que hoy existe dentro y fuera de la institución. No se trata de una burocracia, se trata de una coalición política donde las coincidencias, el consenso y un propósito común sean los elementos cohesionadores.
La sociedad mexicana hoy está mas dividida que hace ciento quince años. Y eso es grave, lo es porque a diferencia de lo que sucedía en el México revolucionario hoy habría que agregar la existencia y creación de grupos delictivos desde el mismo gobierno y de sus órganos de seguridad ciudadana.
El principal objeto de expresión de nuestra división social es la violencia.
Vix, Denisse nos prometieron el agua tibia y no descubren nada. Lugares, personajes comunes que no representan algo palas nuevas generaciones, ni provocan, mas que bostezos a los viejos políticos.
Maerker no aporta mas que una pira más a la hoguera de eternos castigos que los líderes del PRI han vivido. Lástima,como diría mi compadre Próspero: “Cacareaban, que parecían gallos pero eran pollitos.”
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