Andador en Quichi genera inconformidad en Jilotepec
En la comunidad del Quichi, Jilotepec, las autoridades locales impulsan la construcción de un andador con alumbrado público. Sin embargo, lejos de representar un beneficio real, el proyecto provoca malestar entre los habitantes. Los vecinos señalan que la obra resulta innecesaria, pues existen necesidades más urgentes que no reciben atención.
Mientras se instalan luminarias y se coloca concreto en un tramo limitado, en la zona persisten problemas graves como la falta de agua potable constante, caminos en mal estado y deficiencias en el servicio de recolección de basura. Para los residentes, destinar recursos a un andador resulta un desperdicio de dinero público que no resuelve los problemas cotidianos.
¿Por qué critican el proyecto?
Los pobladores del Quichi cuestionan la prioridad de las autoridades municipales. Aseguran que los fondos podrían invertirse en mejorar la seguridad, rehabilitar carreteras o garantizar servicios básicos. Señalan también que el alumbrado instalado en la obra no representa una solución real, ya que otras calles del poblado permanecen en completa oscuridad, lo que deja en evidencia la mala planeación.
Otro aspecto que genera molestia es la falta de consulta ciudadana. Nadie les preguntó si necesitaban un andador. Para la gente, el proyecto refleja una decisión impuesta que solo busca aparentar trabajo, sin un impacto positivo en la vida diaria. Incluso algunos vecinos advierten que la construcción podría deteriorarse pronto por la baja calidad de los materiales utilizados.
¿Qué opinan los habitantes del Quichi?
La población considera que esta obra simboliza un gasto injustificado y demuestra el desinterés real de las autoridades por atender las demandas comunitarias. Los residentes piden que, en lugar de obras poco útiles, se destinen recursos a resolver carencias como el abasto de agua, la seguridad vecinal y el apoyo a la infraestructura educativa.
Además, algunos señalan que el proyecto busca fines políticos. Con la colocación de luminarias nuevas y un sendero recién construido, el gobierno pretende mostrar avances para justificar su gestión, aunque la comunidad siga enfrentando los mismos problemas de siempre.
En este contexto, los habitantes del Quichi no solo rechazan el andador, sino que lo ven como un símbolo de incongruencia entre lo que promete el gobierno y lo que realmente necesita la población. Para ellos, la obra no es sinónimo de progreso, sino un recordatorio de la desconexión entre quienes gobiernan y quienes padecen las carencias del día a día.
