Para esto es la sucesión

Edgar Mereles columnista

Por: Edgar Mereles Ortíz

 

“Defender es lealtad.
Lealtad que no se pide
tampoco se agradece. ”

Hermenegildo García

En el mes de junio del 2023 iniciaba el proceso de selección del candidato a la presidencia de los cuatroteístas. Todos los procesos sucesorios, desde 1939, tienen un grado de dificultad. Dos novelas nos dan luz sobre esta apasionada operación política: La Sombra del Caudillo y Palabras Mayores.

Martín Luis Guzmán da color a uno de los sucesos más violentos de la sucesión presidencial de 1924, cuando las fuerzas políticas se rebelaron contra la designación de Álvaro Obregón por Plutarco Elías Calles. Luis Spota nos recrea la sucesión de Víctor Ávila Puig, personaje ficticio que sintetiza las sucesiones de López Mateos, Luis Echeverría y José López Portillo. Sucesiones tejidas con dedicación, discreción, profesionalismo y violencia política por el único que lo podía hacer: el Presidente en turno.

Andrés Manuel demostró talento y sensibilidad en la forma como operó la designación de su sucesora. Creo un mecanismo de inclusión que protegió a todos los aspirantes, cubrió a su delfín contra propios y extraños, dibujo actos públicos que le dieron legitimidad a su dedazo. Hizo todo, todo lo hizo bien; incluyendo el funcionamiento de toda una maquinaria electoral desde la Secretaria del Bienestar para garantizar un resultado amplio y contundente.

Todo eso era necesario, el tiempo le dio la razón sobre la necesidad de hacerlo y lograr el resultado deseado. Claudia siempre fue la opción de Andrés como Colosio de Salinas y López Mateos de Ruiz Cortines. No hubo improvisación ni sobresaltos. Los sorprendidos fueron los ingenuos o arrogantes que creyeron que sus capacidades eran suficientes para inclinar la decisión a su favor: Uruchurtu, Moya Palencia, Camacho Solís y Ebrard actuaron con base a sus instintos y experiencia pero cometieron un error:

creer que ellos eran la mejor, quizás, la única opción. Claudia siempre fue la opción para suceder a López Obrador. Sheinbaum es la lealtad incondicional, la política eternamente agradecida, la funcionaria que jamás trabajó por su futuro porque siempre estuvo en las manos de su Jefe Moral.Ahora vemos porqué Claudia Sheinbaum es la opción. Su defensa descarnada a los hijos del Caudillo, a sus aliados para lograr una transición tersa y la herencia de los compromisos la mantienen en el filo de la navaja. Claudia camina sobre brasas:

Corrupción del gobierno anterior, ineficiencia en la administración pública, ineficacia de algunos miembros del gabinete, colusión con el crimen organizado, cárteles de huachicol desde mandos castrenses, legisladores señalados por autoridades extranjeras, familiares incómodos, famiglias con adjetivos.

Todo parece indicar que la determinación del huésped en Palenque es que se desgaste Claudia lo que sea necesario pero que nadie de la nomenclatura caiga en desgracia o lo que eso signifique.

Del otro lado de la banqueta están los leales a Sheinbaum: Omar, Luz Elena, Edgar Amador, Jesús Antonio. Están en espacios estratégicos, tienen proyecto y programa.

Se encuentran tejiendo alianzas y dando resultados. Y como todos los políticos: respiran y aspiran.

El gran constitucionalista, Elisur Arteaga dice: “la política es violencia y el Estado tiene los instrumentos legales, administrativos y operativos para ejercer el monopolio de la violencia.” Hace unas semanas escribió en la Revista Proceso: “En su persona (Sheinbaum) no se advierte la autoridad republicana ni en sus súbditos la voluntad de obedecerla. Los morenos añoran el sonido del látigo al que estuvieron acostumbrados durante el sexenio pasado y en su paso por el PRI. ”

En algún lugar del National Palace, debe de existir un cuarto de estrategias para fortalecer el liderazgo de la Presidente. La toma de decisiones es compleja, harto difícil; en la elaboración de los mapas mentales se ven callos y talones que se deben de evitar. Cada acción genera múltiples reacciones y para cada reacción debe haber una respuesta calculada. Estoy convencido de que el plan político se está diseñando, que su aplicación no será en el corto plazo y que lo primero que se debe de evitar es que la Presidente se descarrile o la precipiten.

El choque de trenes no vendrá por los rieles de la oposición, tampoco veremos la detención de los varones y varonesas de la cuatrotelogía. Morena tiene pus en alguna de sus extremidades pero no habrá amputaciones. Habrá control de daños pero habrá daños. Todo es cuestión de ver hasta dónde y cuándo Sheinbaum decide seguir poniendo el pecho para proteger a los presuntos delincuentes de la casa.

 


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