Santidad, arte y otras herejías necesarias

Ana Karina Fernández - Columnista

Por: Ana Karina Fernández

Hablemos de la hilarante odisea de “La venida del Señor” de Fabián Cháirez: arte, censura y encanto incómodo para el mundo “avanzado” (al que nomás no alcanzamos!)

Comenzaré este sainete artístico en la UNAM, donde en febrero de 2025 se inauguró la exposición “La venida del Señor”, compuesta por nueve lienzos que, según Cháirez, comparan “el éxtasis religioso con el éxtasis sexual”, (andaba más que inspirado el maestro). Qué podría salir mal al juntar cardenales acicalados y monjas en poses sugerentes? Pues una avalancha de histeria e indignación religiosa, (como tantas otras veces en México!).

Polarización social… o fiesta de indignados?

Desde el principio hubo bando dividido: organizaciones católicas como la Asociación de Abogados Cristianos (AAC) acusaron a la muestra de violar el artículo 24 constitucional (libertad religiosa) y juntaron miles de firmas digitales, pues claro, ser ofendido virtualmente es muy legítimo..: y dantesco!!

La protesta incluyó misa al aire libre, plantón y clausura simbólica digna de bombo y platillo, como cierre de campaña presidencial!

La UNAM, fiel al drama, recibió una orden judicial que suspendía la exposición en marzo, poniéndose en plan obediente aunque incómoda, y luego un juez declará la suspensión “sin materia”, es decir: “Ups, ya cerró sola”, y la exposición reabrió en otro espacio como si nada, porque México Mágico, la de siempre: sube el piano, baja el piano. Una comedia judicial donde cada acto parece más absurdo que el anterior.

Y luego? Arte incomprendido o provocación fácil…

Interpretar arte siempre es un riesgo: Peirce nos recordaría que la semiosis es infinita, que cada espectador construye su propio sentido. Para algunos, ver a figuras religiosas en poses homoeróticas representa blasfemia. Para otros, es una discución visibilizadora contra la masculinidad hegemónica mexicana (tal como Cháirez lo propone).

(Dato cultural: Para los que no saben, la semiosis básicamente, la puedo definir como el proceso eterno donde todo significa todo, excepto cuando no significa nada.)

Cháirez ya había encendido redes con “La Revolución en 2019”: Zapata desnudo, tacones, caballo erecto, símbolos patrios en loop de machismo queer. La polémica alcanzó golpes en Bellas Artes, familias Zapata enojadas e Iglesias montando show frente al museo. Pero nada como repetir fórmula: escándalo + símbolo religioso = meme cultural inmediato. Si, algo así como un aquelarre + social media.

Y queriendo ver a México según los ojos del mundo “avanzado”:

Desde Europa, América del Norte o cualquier país donde ya no se quema gente por dibujar un comic… nos observan con mezcla de morbo y valoración de la libertad expresiva. Un artista chiapaneco metiendo el dedo en la llaga de la tradición clerical suena a reivindicación de derechos humanos, exposición de diversidad sexual y protestas judiciales que son tema de discusión global, casi parece que avanzamos (o al menos lo intentamos).

Curiosamente, Fabián Cháirez terminó exhibiendo sus piezas incluso en Barcelona, dentro de la Censored Art Collection, como un faro de resistencia a la censura estatal-conservadora . Mientras tanto, en México están hablando de defender la fe con tácticas “casi” religiosas. Entran al museo con carteles diciendo “Mi fe no es tu arte”. Y claro: si el arte ofende, mejor censurarlo, verdad?

Las instituciones como la UNAM y Secretaría de Cultura terminaron de reabrir la exposición, defendiendo que el arte, por chocante que sea, es parte de una sociedad plural. La paradoja: la universidad actúa más como productora de controversia que como espacio seguro. Y México queda en el ojo público como ese país donde lo sacrosanto se mezcla con lo erótico y la censura se convierte en espectáculo.

El resultado es tan mexicano como una telenovela (es más… como película de Luis Estrada): clérigos escandalizados, artistas provocadores, universidades sometidas a jueces y la libertad de expresión convertida en bandera posmoderna. Y mientras tanto, en el extranjero, se celebra este show mexa como “fuerte defensa de los derechos culturales”. Me dueles México!

Cuando a un pueblo le falta cultura, no necesita enemigos: se autoboicotea con reality shows, fake news y votos mal puestos.

 

Just saying…


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