LA FALSA EXPECTATIVA DE LA OPOSICIÓN EN LAS DECLARACIONES DEL “RATÓN GUZMÁN” Y LA MUY POSIBLE, PRÓXIMA QUIEBRA DE PEMEX.

Pedro Alvirde Columnista

POR: PEDRO ALVIRDE GARCÍA

Apreciables lectores, amigas y amigos, hoy los escenarios y reflectores están puestos en un personaje apodado “el ratón” preso en los Estados Unidos. Para desgracia de muchos y para las ilusiones de los partidos de oposición mexicana que dependen de los testimonios y declaraciones sobre sus oscuros negocios, acciones de delincuencia organizada en suelo mexicano y nexos internacionales, esto será algo sumamente irrelevante para las acciones y ejecuciones de justicia tanto allá como aquí en México.

Las declaraciones que puedan surgir del supuesto héroe nacional y del sistema en el que está enquistado, están marcadas por la sombra de la impunidad, la negligencia y, por supuesto, la complicidad de autoridades mexicanas en todos los niveles del territorio, incluyendo a partidos de todos los colores y, claro, el interés de las fuerzas castrenses. No hay quien se salve de las ligas del poder y la opacidad, porque así le conviene al sistema corrupto y podrido de la política nacional. Todo implica acuerdos previos; nada se mueve por casualidad.

La decadencia del sistema político mexicano no es nueva. Es un entramado tejido y perfeccionado desde hace décadas, que ha comprado las voluntades de la oposición radical de entonces, que hoy, camuflados, se honran en las filas de partidos de todos los colores y todas las ideologías. Su misión: llegar al poder y controlar el Estado mediante la omisión y la opacidad en la gobernanza, para ejecutar proyectos que, a todas luces, parecen ilegales. El problema radica en que toda esa élite, con instrucciones y acuerdos previos, todavía se cuelga de los recursos públicos y realiza acciones en detrimento de la sociedad, aumentando la inseguridad y empeorando la calidad de vida de los habitantes, para ello ocupan al sistema financiero mexicano por supuesto a las propias autoridades e instituciones de fiscalización, que por cierto se dice que ocupa un sistema o software sofisticado para vigilar las operaciones de los contribuyentes y sus operaciones bancarias en casi tiempo real.

Es tanta la ambición que muchos municipios del país enfrentan finanzas públicas delicadas, y a la mayoría solo les falta declararse en quiebra por sus adeudos históricos. La inoperancia de la pasada administración sexenal se refleja claramente en un problema aún más grave: el tráfico ilegal de combustible, principalmente gasolina y diesel. Este delito pone en jaque la economía mexicana y afecta a todos por igual.

El negocio internacional de refinación, tráfico, importación y venta en gasolineras concesionadas en todo el país solo nos ha costado el 40% de las utilidades de PEMEX por año fiscal. Hasta ahora, se han decomisado barcos, camiones cisterna y, recientemente, 129 carro tanques de tren con 15 millones de litros en Coahuila, propiedad de la empresa Lambucar, Ingemar, Belar Fuls e Internacional Fundetes, con domicilio fiscal en Houston, Texas. La pregunta que surge, y que resulta muy desalentadora, es, ¿quién o quiénes son los responsables de la contabilidad y las finanzas de PEMEX que, milagrosamente, no se dieron cuenta de que las cifras no cuadraban? Los mexicanos merecemos explicaciones serias, evidencias y pruebas concretas del evidente quebranto.
Lo que sí es evidente e inevitable es la quiebra de la paraestatal. Lo que resulta aún más imperdonable es toda la plantilla de funcionarios y empleados que, en lugar de cumplir con su deber de proteger el patrimonio de todos los mexicanos, han sido omisos y cómplices del saqueo. Han incumplido sus obligaciones y funciones, poniendo en riesgo el patrimonio y finanzas públicas de la nación y el futuro de sus familias, por la simple y llana comodidad de ser parásitos y vividores sistemáticos.

Es momento de que asuman sus responsabilidades administrativas y “renuncien”, porque hoy, con el histórico decomiso en el estado de Coahuila, exponen al riesgo la seguridad e integridad de la propia Presidenta Claudia Sheinbaum y del Secretario de Seguridad Omar García Harfuch. Ambos tienen que tomar decisiones de inteligencia de alto nivel para solventar los horrores causados por la incompetencia y la complicidad de trabajadores y funcionarios de PEMEX, además del desprestigio irreversible internacional que esto genera para los mexicanos.

Es muy importante estar informados sobre los temas relevantes del país, porque todo forma parte de un entramado que tiene que ver con todo. Los testimonios de “el ratón” solo servirán como moneda de cambio para doblegar, incidir y amedrentar al gobierno de México, con la intención de que ceda a las presiones del gobierno de Estados Unidos. Aún tenemos mucho en juego y mucho que, lamentablemente, podemos perder, como el precio del suministro de Gas LP y, por lógica, la posible entrega forzada o por amenaza de invasión de los yacimientos aún no explotados en el Golfo de México.

Todo esto, además, se agrava por las malas finanzas y las pérdidas multimillonarias que dejó el sexenio anterior en PEMEX, sumadas al problema del Huachicol. Dicen quienes saben que PEMEX dejará de llamarse así y se convertirá en “HuachicolMEX del Bienestar”, si es que aún queda algo de la histórica empresa estatal para vender. Para evitar el desprestigio de los políticos que ya están en el poder y salvar sus reputaciones, los mexicanos tendremos que ceder a costos muy altos beneficios para los Estados Unidos, en aras de una tranquilidad pasiva y obligatoria solo para ellos. Mientras tanto, viviremos de improvisaciones en la gobernanza y en la transformación nacional, que parece beneficiar solo a los suyos incondicionalmente.

Por otro lado, en esta columna queremos destacar y reconocer especialmente a las señoritas Silvana Garza Valdez y María Paula Zárate, quienes durante el desbordamiento del río Guadalupe en Texas, en el campamento Mystic, salvaguardaron la vida y la integridad física de al menos 20 niñas menores de edad. Desde esta columna y en nombre de su responsable, las nombramos como “Embajadoras al Valor y Mérito Civil de Solidaridad y Asistencia” por su valiosa ayuda humanitaria y su manejo de crisis durante los hechos trágicos del pasado 4 de julio. Su solidaridad, fraternidad y fortaleza de espíritu son un ejemplo para la juventud Mexicana. ¡Mi reconocimiento, cariño y gratitud para ustedes!

“Nos damos cuenta de que todo está perdido, cuando sabemos que no sabemos qué es lo que estamos buscando y hacia dónde vamos”.


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