The Big Picture para el T-MEC. Batalla cuerpo a cuerpo y Unidad Nacional
Por: Salomón Rosas Ramírez
Donald Trump declaró una “guerra arancelaria” a nivel mundial y hoy los especialistas hablan de “ceder” ante Estados Unidos y no de “ponernos de acuerdo”. Son evidentes los posicionamientos de demostración de fuerza, amenaza y arrogancia con la que actúa, pero, más delicado aún, parece su concepción de las cosas y el rumbo que pretende imponer en las negociaciones comerciales todas y en el reacomodo geopolítico mundial que pinta más a una arena de combate que a una mesa de acuerdos ya que según la lógica expuesta por los representantes de Washington ellos quieren y deben ganar y eso implica que debe haber uno o varios perdedores para que ellos cumplan con sus objetivos. Recordemos la imagen del 20 de enero de 2025 cuando al asumir el cargo en su segundo periodo Donald Trump mostró su enorme tabla de impuestos y dijo que la palabra “aranceles” era su favorita anunciando que sería su eje de política pública para poner los intereses de su país primero ante todos y sobre todos los demás; “America First” y “Make America Great Again” fueron sus promesas de campaña. Los aranceles son el arma estratégica de Donald Trump y su gobierno pone aranceles para todo y a todos: tanto si quieren provocar que la producción de determinados artículos se haga en su territorio por sus trabajadores, como si quieren sancionar/reprender a países que presume facilitan la migración ilegal o el trasiego de drogas a su país o si quieren someter a otros a sus reglas como a los países de Europa o contrarrestar el avance global que ha tenido China o, la de la última semana, amenazar a todos con poner el 50% de aranceles para intimidar y evitar que vendan armas a Irán.
Para efectos de México el punto es determinar si ¿somos socios o somos rivales? ¿vamos juntos México, Estados Unidos y Canadá a constituirnos como bloque regional con beneficios compartidos o los estadounidenses primero quieren ver solo por ellos sin importar el destino de los mexicanos que, según el T-MEC, somos “sus socios”?. Ser realistas y ver las cosas como son (no ver lo que queremos ver o interpretar) es primordial y de vital importancia. Según el doctor en Economía Internacional de la Universidad Complutense de Madrid, Ignacio Martínez Cortés, quien a su vez es el Coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN), “si México quiere mantener su acceso privilegiado al mercado estadounidense, tendrá que ceder en tres puntos“: 1) Mantener a China alejada de las cadenas de suministro sensibles como las telecomunicaciones y la ciberseguridad; 2) Reducir la posibilidad que Pekín use a México como trampolín para acceder en condiciones preferenciales al mercado estadounidense, y; 3) Garantizarse un acceso privilegiado a los recursos energéticos y minerales de México. Saber que ninguno de los temas que están a discusión e incluso los que no están implícitamente en la mesa del T-MEC debe darse por descontado ni mucho menos por resuelto.
En un asunto de la relevancia y trascendencia como lo es la renegociación del T-MEC ver “The Big Picture”, como dicen los ingleses, es recomendable y necesario para lograr una valoración integral -no aislada- tanto de las circunstancias prevalecientes como en las particularidades en el tablero completo. Si bien debería entenderse que la renegociación en marcha del T-MEC está asentada sobre la base de alcanzar un acuerdo de mutua conveniencia para la región de Norteamérica, la dinámica imperante se asemeja más a un juego de vencidas o a una batalla cuerpo a cuerpo en la que la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon (MEC) están esgrimiendo argumentos con el gobierno de Estados Unidos para la renegociación en un entorno muy complejo determinado por un nacionalismo proteccionista impulsado por el Presidente Donald Trump y en el marco de la atención/tensión por la guerra contra Irán, mientras también estamos observando alineamientos y realineamientos en la geopolítica mundial que marcarán el rumbo de una nueva realidad en la productividad, en las relaciones entre las potencias y entre los demás países, así como en la calidad de vida de la gente en todo el planeta. The Big Picture significa ver “la película completa”; tener “la visión global”; observar “el panorama general”; o captar “la imagen completa”, es por lo que no debemos perder de vista el todo y todo lo que está en juego porque nosotros somos uno de los cientos de jugadores y las circunstancias de las batallas son cambiantes.
La semana pasada hablamos sobre “El Libro de los Cinco Anillos” escrito en el siglo XVI-XVII por Miyamoto Musashi, ese gran Guerrero Ronin japonés, en el que plasmó sus enseñanzas de combate para sortear con éxito todas sus batallas y peleas con las cuales pusimos en contexto lo que viene sucediendo entre México y Estados Unidos ya en esta etapa de plena negociación del T-MEC. Sin lugar a duda estamos hablando de temas muy concretos y materias específicas y en todas ellas influye la estrategia, el ritmo de las negociaciones, las circunstancias amorfas y cambiantes; un ambiente de incertidumbre y volatilidad; la voluntad y la condición de nuestros representantes en las mesas e, incluso, la historia personal, la formación y la calidad de los negociadores de la o las contrapartes. En esta batalla que es el T-MEC enfrentamos desafíos enormes, y es por lo que viene al caso tener presentes las consignas y recomendaciones de Miyamoto Musashi. Por ejemplo, cuando nos dice que “en el sendero del heiho, debido a que es sincero y correcto, es de la mayor importancia el que uno tenga el espíritu de perseguir y convencer a los demás y convencerlos de los principios correctos” o cuando con contundencia señala que hay que “entender claramente el camino que se debe seguir, no tener ilusiones en su corazón, pulir su sabiduría y fuerza de voluntad, asegurar su sentido intuitivo y poder de observación”. En otra parte de su libro nos destaca que un guerrero debe “formar un espíritu indomable y una voluntad de hierro y creer que no se puede fallar al hacer cualquier cosa” que al entrar en contacto con el oponente “uno debe aprender a improvisar”, que “no hay que permitir que el espíritu se desvíe en lo más mínimo, ni que la mente divague en lo absoluto” y que “averiguar el grado de habilidad del oponente y atacar con decisión de no retroceder es una manera contundente de ganar”. En el “libro del fuego” el autor nos habla sobre estrategia y sobre la manera de confundir al oponente, cuándo atacar y qué pensar cuando se derrota al enemigo; es así como señala que “con plena confianza en sus habilidades ningún poder en el mundo será capaz de vencerlo. Aunque pudiera parecer que está alardeando, en realidad no es así”.
No es una cuestión retórica afirmar y refrendar que la mayor fortaleza de México radica en la unidad nacional como soporte principal en la defensa de los intereses de nuestra Nación. Estamos en medio de una batalla en la que están involucradas nuestras familias y que, por tanto, debemos ganar a como dé lugar. Unidos los mexicanos, viendo la película completa o The Big Picture, con la experiencia y el temple de nuestros negociadores –Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard- y aplicando estrategias eficaces y probadas, saldremos adelante y venceremos en todas las batallas que nos imponga el T-MEC.
