Frontispicio
Por: Edgar Mereles Ortíz
“De todas las ubres se amamantan y
a todas las traicionan.”
Hermenegildo García.
PT y PVEM
La historia está plagada de momentos, personajes y organizaciones que han hecho de la política pasajes vergonzosos, donde la codicia ha ganado la lucha a principios y valores. El asesinato de Julio César fue una confabulación, un complot entre la aristocracia y la crema y nata de la política romana. Decenas de distinguidos senadores tomaron sus fierros y los ensartaron en el cuerpo del dictador.
El 18 Brumario de 1799 es la fecha de un golpe de estado auspiciado por la rancia aristocracia, la miedosa realeza y los militares de nuevo cuño que veían a Bonaparte como el gran salvador de la inanición interna y la debacle externa. Pero no dejó de ser una vulgar maniobra de fuerza para que el “gran corso” se hiciera del poder e instaurara el imperio napoleónico. Los jacobinos, girondinos, la montaña, el pantano no pasaban de ser facciones políticas que se arrebatan los despojos e intentaban imponer la radical constitución de 1793. Francia era víctima de la codicia.
Así podemos detectar muchos capítulos de la historia universal que exhiben las verdaderas razones para obtener el poder, en México no somos ajenos a estas tentaciones y podemos ilustrar algunos episodios.
Los próceres de la revolución fueron traicionados, encarcelados y asesinados por militares y políticos ambiciosos, viciosos y codiciosos: Huerta encabeza un golpe militar, encarcela y asesina a Madero; Carranza ordena el asesinato de Zapata; Obregón, Calles y De la Huerta asesinan a Venustiano y a Villa; Calles asesina a Obregón y Cárdenas expulsó del país a Calles.
Dando un salto cuántico por el tiempo y el espacio llegamos al México de la década de los años noventa.
Después del traumático proceso político de 1988, era necesario que se establecieran nuevos acuerdos políticos, jurídicos y sociales que derivaran en instituciones, procedimientos y leyes que fueran consolidando la ruta de la democratización del país. Se reformó la Constitución, se legislaron leyes en derechos humanos, educación, comunicación, comercio y electorales. Las leyes electorales crearon autoridades, instituciones, nuevas identificaciones, padrón y listado nacionales de electores y abrió la posibilidad para la constitución y registro de nuevos Partidos Políticos.
El Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México son producto de esas intenciones. Pero desde su creación estos Partidos han sido la expresión más genuina, certera y perfecta de la simulación, la corrupción y la codicia.
Conversando con Cuauhtémoc Gutiérrez, me recordaba como Raúl Salinas junto con Octavio Andrés Araujo, echaron andar a las organizaciones campesinas y obreras del centro y norte del país para afiliarse al Partido del Trabajo. Desde el Congreso Constituyente en 1990 Alberto Anaya ha sido el único dirigente nacional; pactaron su nacimiento con el PRI, se consolidaron con el PAN y llegaron al poder con Morena.
Es exactamente igual la historia de los verdes. Manuel Camacho Solís convenció a Salinas de hacer un Partido de centro con una agenda medioambientalista. Recuerdo como las estructuras territoriales del PRI en la CDMX antes Distrito Federal, asistían a las asambleas distritales constitutivas. El partido verde es el patrimonio de unas cuantas familias, son un negocio de cientos de millones, han hecho a Zedillo, Fox, Calderón, Peña, Obrador sus candidatos a la presidencia.
Ahora ambos traicionan a Claudia Sheinbaum, no por un ideario, no por un plan de gobierno, tampoco por un proyecto de nación, mucho menos por principios y valores democráticos ¡No! Lo hacen por dinero y por posiciones en el senado y la cámara de diputados que al fin y al cabo se traducen en dinero.
Tengo la falsa esperanza de que Sheinbaum no deje pasar este acto de vandalismo parlamentario de los verdes y los petistas y que en el 2027 no haya alianzas con ellos. Ambas catervas deben desaparecer.
La Hebra.
Hermenegildo conversó con algunos personajes leídos y estudiados en temas de seguridad nacional. Salió el tema del “Plan Kukulkán” para la seguridad del Mundial de Fútbol y los juegos a celebrarse en México. Dicen los que saben y, Hermenegildo García hace hincapié en este punto, que si el plan va a terminar en manos de Gabriela Cuevas y Miguel Torruco vamos a recibir más goles y faltas que nunca. Es un error que dos políticos sin conocimientos, experiencias y entendimiento de la vida de los cuerpos de seguridad sean los responsables de tan delicado plan. Don Mere pide esquina.
Ciudad de México a 10 de marzo del 2026.
