Porqué el Papa no viene a México

Luis Vega opinión

Por: Luis Vega

El Papa León XIV no vendrá este año a México porque tiene una agenda de trabajo muy saturada por sus viajes a España, Perú, Argentina, Uruguay, Argelia y Angola. ¡Tal vez el próximo año!
En el mundo de la diplomacia vaticana nunca se ha dicho, ni se va a decir, que el Papa no viene a México porque no hay condiciones políticas, pese a la insistente invitación de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Algunos medios han atribuido declaraciones a Matteo Bruni, director de la oficina de prensa de la Santa Sede, de que el Papa León no vendrá a México este año; pero otras voces cercanas a la Santa Sede han dicho: en la agenda de viajes de este año, no están México ni Estados Unidos.
Habíamos comentado en este espacio en otras ocasiones de la no conveniencia que León XIV viniera a México este año: Llama la atención que el actor político más interesado en promover la visita de León XIV a México es la presidenta Claudia Sheinbaum, razón por la cual se despiertan muchas suspicacias.
El grupo que se opone a que venga el Papa a México antes de las elecciones de mitad del sexenio coincide en una pregunta: ¿por qué un personaje público que dice “no creer en Dios”, ni profesar credo religioso alguno y que postula valores contrarios al de los cristianos, como el aborto y matrimonio entre personas del mismo sexo, promueve la visita a México de León XIV?
La polémica arreció a raíz de la reunión del cardenal Carlos Aguiar con León XIV y del anuncio del arzobispo de la CDMX de la posible visita del Papa este mismo año a la Basílica de Guadalupe.
Muchos actores políticos, empresarios y miembros de la jerarquía están de acuerdo en que el líder de los católicos venga a México, pero no este año ni el próximo; sino hasta que pasen el Mundial y las elecciones del 2027, cuando la visita no pueda ser manipulable políticamente.
Estos analistas sociales opinan que las autoridades vaticanas, el mismo León XIV y la Conferencia Episcopal Mexicana deben ser muy prudentes para que el gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum no utilice la presencia del Sumo Pontífice como un instrumento electoral ante el pueblo mayoritariamente católico y la 4T saque raja política.
León XIV ha dejado claro, una y otra vez, su deseo de viajar pronto al país. Lo dijo en noviembre, lo reiteró al cardenal Carlos Aguiar, y lo vinculó directamente a un gesto profundamente significativo para los fieles mexicanos: encomendar su pontificado a la Virgen de Guadalupe. Si hay un símbolo con peso continental, religioso, cultural y político, es ese.
Al final, lo que está en juego no es una fecha, sino la legitimidad de una visita que debería tener sentido espiritual y no electoral. Por eso, muchos consideran sensato esperar a que pasen las elecciones de 2027 y el Mundial, para que la presencia del Sumo Pontífice no quede atrapada en disputas internas ni en lecturas oportunistas.
Y mientras España y America Lana y África avanzan en los preparativos para recibir al Papa en 2026, México se mantiene dentro del radar, pero aún sin fecha, la realidad diplomática y política indica que este no es el momento adecuado: la visita de León XIV llegará, sí, pero cuando su presencia tenga un impacto pastoral auténtico y no haya sospecha de querer darle un uso político.