INESPERADA, LA MEJOR ESTRATEGIA.
Por FREDDY SERRANO DÍAZ
Estratega Político
Sin hambre, sin mendicidad, sin mediocridad y sin mostrarse agobiado, el éxito de cualquier campaña política recae en la demostración que todos los votos hacen falta.
Como si fueran últimos: trabajar mucho, dormir poco, madrugar siempre, representa parte de la clave del éxito político, algo que soberbios embriagados de triunfo y de ego no entienden; esos que le “hacen el feo” a cualquier posibilidad de alianza y acompañamiento.
¿En realidad quieren ganar?, parece que no, creen tener el resultado, como si lo único que hiciera falta fuera el proceso de elecciones, cuan equivocados están, si bien mostrarse ganador auspicia que le acompañen, ser sobrado resulta contraproducente.
Cuando un candidato o partido político se declara ganador antes que se cuenten los votos, da la impresión que está más interesado en celebrar que en respetar el ejercicio, es arrogante, prematuro y desacertado, auspcia divisiones y cobra distancia con el indeciso que valora al que lo valora.
Pasa todo el tiempo y en todas las democracias, el triunfalismo es un arma de doble filo, desmotiva y auspicia simpatía por el candidato que no se está declarando ganador, así las cosas siempre hay lugar a resultados sorpresivos, esos que se hacen acompañar de la acción.
La estrategia política inesperada, es la mejor y más efectiva, sorprende, toma a los oponentes desprevenidos y sin respuesta, apela a la innovación, es flexible y adaptable, auténtica y genuina, construye credibilidad y lo más importante: compite con ella misma.
Así de simple, “ESPERE LO MEJOR, PREPARSE PARA LO PEOR”.
