Otro frente por la democracia: entre la disputa por el poder y más de lo mismo

Antonio López

Por: Antonio López

El 3 de febrero pasado, actores políticos, académicos, periodistas, activistas, juristas y representantes de organizaciones de la sociedad civil lanzaron un desplegado para presentar el llamado Frente Amplio Democrático. El objetivo más claro de dicha organización es ser un contrapeso a la reforma electoral y, según el comunicado, “frenar una regresión autoritaria”, lo que sea que esto signifique en ese campo semántico que se repite cada que aparece una iniciativa como esta.

Y digo que la narrativa se repite porque no hay nada nuevo en este comunicado; este nuevo Frente se presenta bajo la consigna de ser “apartidista” y “ciudadano”, además, surge bajo la consigna de “evitar” una regresión autoritaria; nada nuevo si consideramos que desde que la campaña de Andrés Manuel López Obrador en el 2018 hemos tenido la aparición de: México al Frente, Sociedad Civil México, Unidos por México, Va por México, Marea Rosa y Va por México, si es que no se me escapa alguno.

En el comunicado se habla de la necesidad de un consenso plural, incluyente y de carácter nacional, al mismo tiempo, varios de los abajofirmantes han recriminado que, en México, desde que AMLO ganó la presidencia de México vivimos en un país polarizado políticamente, como si eso fuera esencialmente negativo para la democracia.

Asimismo, muchos de quienes firman y han participado reiteradamente en esas iniciativas defienden un supuesto consenso existente en el país gracias al régimen de la transición, destacan como epítome los acuerdos logrados por varias fuerzas políticas el llamado Pacto por México, sin embargo, se olvidan que ese consenso tuvo resistencia en las calles y que otras fuerzas políticas quedaron excluidas. Pero lo más importante, olvidan que la polarización es parte constitutiva de la democracia, y que, como señala la politóloga Chantal Mouffe, el verdadero peligro está en el consenso, porque muchas veces es la expresión de una hegemonía.

Para regresar al ejemplo del Pacto por México, encabezado por el ex presidente Enrique Peña Nieto, ese consenso fue la muestra de la hegemonía neoliberal y sus políticas públicas diseñadas desde decisiones cupulares, sin apoyo ciudadano, quizás quienes defienden ese “Pacto” se olvidan de la resistencia en las calles por la defensa de la soberanía energética o las movilizaciones de los maestros para detener una reforma laboral disfrazada de reforma educativa.

La polarización política nos permite debatir sobre la forma en la que se organiza el espacio público, desde ese punto de vista, es de celebrar que cada tanto aparezcan este tipo de iniciativas y que se reconozca en ellos a adversarios políticos y no a enemigos, ese es el principio del agonismo de Mouffe, en el que se reconoce que todos somos “enemigos amistosos” porque compartimos un espacio común, sin embargo, la forma en la que deseamos organizarlo tiene a las diferencias, mal haríamos en desconocer la valía de estas iniciativas, porque regresaríamos a un consenso hegemónico peligroso para la democracia.

Ahora bien, lo que sí podemos es elaborar una crítica a las iniciativas de este corte, porque en esencia no proponen un cambio para el futuro, no han logrado diseñar un proyecto de nación sólido que ayude a construir un mejor país, y muchos de los ciudadanos que se suman a estas iniciativas y participan en las manifestaciones han mostrado un discurso claramente clasista y racista, en otras palabras, se olvidan de que en democracia la oposición también gobierna, porque tiene como objetivo articular el conflicto social dentro del marco de las instituciones, esta oposición debe entender que representa a un amplio sector de ciudadanos inconformes, desanimados o que buscan otra política pública.

Es pronto para decir que este nuevo frente está destinado al fracaso, sin embargo, inician con discurso que ya probó la falta de apoyo ciudadano; también inician con varios deslindes, por ejemplo, un periodista señaló que fue incluido en el desplegado sin ser consultado; y está compuesto por políticos que tienen un partido o están en la búsqueda de constituir uno, así que eso rompe con el mensaje del apartidismo. A pesar de eso, parece que ese frente tendrá el objetivo real de organizar el discurso opositor rumbo a las elecciones intermedias, hasta entonces veremos si por primera vez en muchos años una iniciativa como esta consigue un triunfo.


Las opiniones expresadas en este artículo son exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura editorial de Cadena Política. El contenido ha sido publicado con fines informativos y en ejercicio de la libertad de expresión.