China anunció la flexibilización del visado para ciudadanos del Reino Unido tras la reunión sostenida en Pekín entre el presidente Xi Jinping y el primer ministro Keir Starmer. La medida permitirá a las personas británicas ingresar sin visa al país asiático por estancias menores a 30 días, un cambio que Londres considera clave para fortalecer los intercambios económicos y empresariales.
Starmer informó el acuerdo al término del encuentro bilateral y lo calificó como un avance concreto para el sector productivo. Señaló que las empresas británicas buscaban desde hace tiempo mecanismos que facilitaran su presencia en China, uno de los mercados más grandes del mundo. En ese sentido, los viajes sin visado abrirán oportunidades para ampliar operaciones, generar empleo y consolidar relaciones comerciales.
El primer ministro subrayó que reactivar el crecimiento económico del Reino Unido figura entre los principales objetivos de su visita oficial de cuatro días. La economía británica enfrenta un periodo de bajo dinamismo, por lo que el acceso más ágil al mercado chino se perfila como una vía para impulsar el desempeño del sector servicios, uno de los pilares del país.
Nueva asociación y cooperación bilateral
Como parte de lo que Londres definió como una “nueva asociación”, ambos gobiernos acordaron realizar un estudio de viabilidad que podría derivar en un acuerdo bilateral de servicios. Este posible pacto buscará facilitar la operación de compañías británicas en China y ampliar los canales de colaboración económica.
El sector servicios concentra una parte sustancial de la economía del Reino Unido. La iniciativa conjunta pretende reforzar los vínculos en áreas como sanidad, servicios financieros y profesionales, servicios jurídicos, educación y formación de competencias. De acuerdo con datos oficiales, el Reino Unido exporta cada año a China servicios por un valor cercano a 13 mil millones de libras, cifra que mantiene una tendencia de crecimiento impulsada por la demanda china.
Durante el encuentro, Starmer destacó que China representa un actor central en la escena global y consideró necesario construir una relación más compleja y madura, capaz de sostener un diálogo constante incluso en los temas donde existen diferencias.
La visita de Starmer, la primera de un jefe de gobierno británico a China desde 2018, se enmarca en un escenario de turbulencias geopolíticas y en los intentos de varios líderes occidentales por recomponer vínculos con Pekín, ante la incertidumbre generada por las políticas de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
Xi Jinping llamó a fortalecer el diálogo y la cooperación con una visión de largo plazo, al considerar compleja la situación internacional. Ambos mandatarios coincidieron en la importancia de trabajar juntos para promover la estabilidad global y el bienestar económico de sus sociedades.
Tras reunirse también con el primer ministro chino Li Qiang, Starmer firmó diversos acuerdos de cooperación, incluidos compromisos contra las redes de tráfico de migrantes. Además, la farmacéutica británica AstraZeneca anunció una inversión de 15 mil millones de dólares en China hasta 2030, lo que refuerza el giro pragmático en una relación que busca dejar atrás años de tensiones diplomáticas.
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