Imágenes revelan mundo oculto microscópico
El universo de los mohos deslizantes quedó al descubierto gracias a una serie de imágenes científicas que muestran, con detalle extremo, organismos casi invisibles al ojo humano. El fotógrafo británico Barry Webb captó estas formas de vida mediante fotografía macro avanzada, lo que permitió revelar colores, texturas y estructuras que normalmente pasan desapercibidas en entornos naturales cotidianos.
Las fotografías, tomadas principalmente en el oeste de Londres, retratan organismos unicelulares que habitan en bosques, jardines, troncos en descomposición e incluso en restos de compost. A simple vista, suelen parecer pequeños puntos sin forma definida. Sin embargo, bajo una lente especializada, adquieren apariencias complejas y llamativas, con esporangios, gotas de agua, cristales de escarcha y diminutos ácaros interactuando con ellos.

Este trabajo recibió reconocimiento público al ganar el premio del público en la categoría Macro de los Nuevos Premios de Fotografía Científica 2025. El galardón destacó tanto el valor estético de las imágenes como su aporte a la divulgación científica.
Ciencia, fotografía y valor ecológico
Barry Webb, jardinero profesional y fotógrafo aficionado, comenzó a interesarse por estos organismos en 2019. Durante el confinamiento por la pandemia, dedicó gran parte de su tiempo a explorar espacios verdes en busca de estas especies. Su experiencia en jardinería facilitó el acceso a lugares donde estos organismos suelen prosperar.
Los mohos deslizantes no pertenecen al reino de los hongos, las plantas ni los animales. Según Webb, guardan mayor relación con las amebas. Se alimentan de bacterias, algas y ciertos hongos microscópicos, por lo que cumplen una función relevante dentro de los ecosistemas al participar en la descomposición de materia orgánica y el equilibrio microbiano.
Para lograr las imágenes, el fotógrafo empleó una técnica conocida como apilamiento de enfoque. Este método consiste en capturar decenas, e incluso más de cien fotografías del mismo sujeto, cada una enfocada en una profundidad distinta. Posteriormente, un software especializado combina las imágenes en una sola, completamente nítida. Gracias a los avances tecnológicos recientes, el proceso resulta más eficiente y preciso que en el pasado.

Además del impacto visual, estas imágenes contribuyen al conocimiento científico. La Real Sociedad de Horticultura del Reino Unido ha señalado que estos organismos se han utilizado en investigaciones prácticas, como simulaciones de redes de transporte urbano y estudios relacionados con la materia oscura. Estas aplicaciones demuestran que, pese a su tamaño diminuto, poseen un valor significativo para la ciencia.
Webb también invita al público a observar su entorno inmediato con mayor atención. Según explica, cualquier jardín o área verde puede albergar este tipo de vida microscópica. Aunque no se pueda apreciar a simple vista, existe un mundo oculto de formas y colores que refleja la complejidad de la naturaleza.
Las imágenes no solo documentan organismos poco conocidos, sino que también refuerzan la importancia de la fotografía científica como puente entre la investigación y la sociedad. Al mostrar lo invisible, este trabajo amplía la comprensión pública de la biodiversidad y subraya que incluso los organismos más pequeños cumplen un papel esencial en el planeta.
