Frontispicio.
Por: Edgar Mereles Ortíz.
“Algo bueno murió en
la plaza de las tres culturas y
algo malo nació. Oh sí.”
Hermenegildo García
Entre Fernando y Pablo.
La sombra y la luz de lo movimiento estudiantil de 1968, vivirán eternamente y trascenderán a sus principales protagonistas en toda la vida de nuestra nación.
Las movilizaciones de estudiantes, ferrocarrileros, profesores de educación básica y de médicos en la decada de mos años 60 fueron los elementos constitutivos para ir reformando el poder político, así como también, impulsar la transición pacífica democrática de un sistema autoritario hacia otro de libertades, derechos humanos y participación democrática.
Pero el movimiento social que fue el punto de inflexión fue el de julio a octubre y el día que ae marcó como el punto de quiebre fue el dos de octubre de 1968.
2 de octubre de 1968 es la fecha de arranque para la democratización del país, el impulso de una sociedad contra toda forma de expresión del autoritarismo, desde la familia hasta el gobierno. El Zócalo jamás volvió a ser el símbolo de la purificación de los políticos ni la plaza exclusiva del presidente en turno. El debate tomó notas mas críticas, editoriales más responsables para cuestionar y ejercer la transparencia.
La inmensa mayoría de los politólogos, historiadores, juristas, economistas, etcétera coinciden en señalar que el movimiento estudiantil con cárcel, exilio y muerte fue la ruta del México de instituciones democráticas, derechos humanos para todos y una amplia calzada de libertades.
Pablo Gómez era estudiante de economía de la UNAM, miembro del Consejo Nacional de Huelga, presos en Lecumberri, beneficiado por la amnistía de Echeverría, militante del Partido Comunista en la clandestinidad y cuando obtuvo su reconocimiento legal en 1978, y desde 1979 hasta el 2021 diputado federal, local, senador, diputado federal hasta ser el policía fiscal de López Obrador, y por último, coordinador de la comisión del poder ejecutivo para la reforma electoral.
Fernando Gutiérrez Barrios fue cadete del Colegio Militar, oficial del Ejército, director de la muy temida Dirección Federal de Seguridad, Subsecretario de Gobernación, Director de Caminos y Puentes Federales, militante del Partido Revolucionario Institucional, Gobernador del Estado de Veracruz, Secretario de Gobernación, Presidente del Instituto Nacional Electoral, Senador de la República hasta su fallecimiento.
Por sus biografías es sencillo deducir quien es el demócrata y quien el autoritario.
Pero la vida política tiene procesos de conversión que rebasan lo ideológico, lo espiritual: el pragmatismo para estar en el poder.
Hace unos días Pablo Gómez declaró que el Instituto Nacional Electoral no debe de tener la Autonomía que requiere, incluso que la Ley Orgánica de la UNAM es inconstitucional. Vaya demócrata que resultó ser Pablo, au conversionha sido inversa para pasar a ser de Paulus a Saulus.
1988, la elección presidencial pasó a la historia porque sus resultados siempre quedaron en duda. Carlos Salinas entendió que carecía de legitimidad, que el PRI no era un Partido competitivo, que las reglas electorales no generaban confianza, que la Comisión Nacional Electoral no era funcional y todo el proceso electoral no podía seguir en manos del gobierno. En fin se necesitaba una reforma electoral de fondo.
Fernando Gutiérrez Barrios tenía en su escuadra a dos grandes ingenieros electorales, Manlio Fabio Beltrones y Arturo Núñez. También hubo grandes líderes de la oposición Abel Vicencio Tovar, Ricardo Castillo Peraza, Diego Fernández de Ceballos, Luis H. Álvarez por Acción Nacional; Porfirio Muñoz Ledo, Heberto Castillo, Pedro Peñaloza, Pablo Gómez por el PRD; Emilio Chuayffet, Manuel Ramos Gurrión, José Luis Lamadrid, Patricio Chirinos por el PRI, y muchísimos más.
El IFE-INE es la consecuencia de muchas horas de mucha conversaciones, encuentros discretos con todos los actores políticos, foros en la Cámara de Diputados, en Gobernación, en los Partidos Políticos, encuentros y desencuentros. Pero existían algunos elementos fundamentales: el Presidente necesitaba una reforma electoral que acabara, de una vez por todas, con la desconfianza, inseguridad, suspicacia. La oposición en su conjunto necesitaba un órgano electoral sin la presencia del gobierno, sin el dominio de caciques locales ni regionales, un instituto ciudadano. Y la ciudadanía necesitaba la consumacion de lo que inició en 1968, 20 años después, con un proceso político terso, pacífico y legal.
Fernando Gutiérrez no fue ningún obstáculo, freno u opositor. Diálogo con todos, escuchó para entender los motivos de la oposición, las necesidades del presidente y lo que la sociedad exigía. Facilitó los procesos, los dejo fluir; impulsó mesas de consenso, las encabezó, y actuó como parte. Un día dijo: la imparcialidad no es hija de la neutralidad ideológica pero cuando el pensamiento norma la conducta somos imparciales por principio democrático y con voluntad política.
Hoy Pablo Gómez no escucha, no dialoga, no construye consensos; es más, tiene la postura de hacer de sus pensamientos una política del Estado Mexicano. Si a él no le gusta la autonomía, la representación proporcional, el sistema de financiamiento público a los Partidos Políticos, está muy bien, pero es su opinión no la del gobierno, espero. Pablo era el más apasionado por transformar de fondo la política electoral, es uno de los personajes más beneficiado del sistema de representación proporcional, ha vivido del financiamiento público a los Partidos y, para cerrar con broche de bronce, fue víctima de la intromisión presidencial cuando le arrebataron la candidatura para Jefe de Gobierno y dársela a López Obrador.
Morena no va hacia una reforma por que no entiende, y no entiende por que no conoce los espacios, los mecanismos, las formas políticas, sociologías, históricas y jurídicas para hacer una reforma electoral.
Sin consensos no es reforma, sin diálogo no es política, sin inclusión no es democrática. Pablo Gómez quizá no se traiciona y siempre fue el comunista más cercano a Stalin que el socialista más parecido a Pepe Mujica.
En política no hay las medias tintas ni las tintas a medias, se es demócrata con todas sus consecuencias o se es autócrata con todas sus ambiciones.
Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca a 14 de enero del 2026.
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